domingo, 8 de octubre de 2017

1 de Octubre, Día Internacional del Café


El pasado 1 de Octubre fue el Día Internacional del Café, así que vamos a compartir algunos datos:


-El café es el segundo commodity mundial después del petróleo.

-En el mundo se consumen 17,5 millones de tazas de café por día.

-100 millones de personas dependen económicamente del café.

-El 57% de los cultivos es de clase arábiga y el 43% de robusta.

-Para el año 2050 se puede perder el 50% de los terrenos cultivables a causa del calentamiento global.

-El área de producción de café se encuentra ubicada entre los Trópicos de Cáncer y Capricornio.

-Más de 50 países exportan café, pero Brasil y Vietnam representan el 50% de ese volumen.

-En Argentina se consume, en promedio y por año, alrededor de 1 kilo de café por persona. Eso serían unas 191 tazas por habitante. Se prefiere el "café con leche", el "cortado" y el "capuccino", es decir, siempre acompañado por alguna proporción de leche.

-El café más consumido en Argentina es el soluble. El 71% se consume en la casa y el 85% de los consumidores de café instantáneo, lo bate.

-La intensidad del sabor no depende de la cafeína, sino que depende del grado de tostado de los granos.

-El padre de las cafeterías es el Café Florián, abierto en Venecia en el año 1729 y que aún continúa en pleno funcionamiento como uno de los Cafés más emblemáticos y refinados del mundo.

-En Argentina una de las primeras cafeterías fue el Café de los catalanes, que abrió sus puertas en el año 1779 y permaneció funcionando hasta el año 1873 (se ubicaba en lo que sería la actual esquina de Perón y San Martín, muy cerca de la Plaza de Mayo). Como era de esperarse, en sus mesas se reunieron los gestores de la Revolución de Mayo de 1810.

-Algunos efectos del café: después de 30 minutos de tomar café, el cerebro está más alerta; además el café estimula la vejiga y los intestinos; y aumenta los jugos gástricos entre un 10 y un 15% (de ahí la costumbre de tomar un café después de las comidas). El café, sin leche ni azúcar, ayuda a combatir la placa bacteriana.

-Consumo mundial (datos de 1983 que sirven para tener una idea aproximada del consumo por persona por año):
                    -EUROPA: países nórdicos, más de 10 kilos; Grecia, Irlanda y zona de la ex Yugoslavia, menos de 2 kilos.
                    -ÁFRICA: Etiopía, donde empezó la historia del café, alrededor de 3 kilos; en otros países de la zona, menos de 1 kilo.
                    -ASIA: Japón, alrededor de 1 kilo; demás países asiáticos, menos de 1 kilo.
                    -AMÉRICA DEL NORTE: USA y Canadá, alrededor de 4 kilos.
                    -AMÉRICA DEL SUR: Brasil, alrededor de 4 kilos; en el otro extremo del consumo está Paraguay con menos de medio kilo.
                    -AMÉRICA CENTRAL: Costa Rica, alrededor de 6 kilos; en otros países de la zona, alrededor de 3 kilos.


"Nadie puede comprender la verdad hasta que bebe de las espumosas bondades del café."

(Cita anónima, copiada en la pared del antiguo café "El despacho de Café"; Diagonal Norte, entre Suipacha y Esmeralda, corazón de la zona porteña)



martes, 12 de septiembre de 2017

Música de grandes películas (Parte II)

Y arrancamos con uno de los más grandes temas musicales de todos los tiempos, el tema principal de El Padrino de Ennio Morricone y Nino Rota. Y sí, se ve que mi lado italiano aflora, y se me caen unos cuantos lagrimones.


Tema principal de "El Padrino" (Ennio Morricone y Nino Rota)


Seguimos con dos clásicos de la CF: "La Marcha Imperial" o "Tema de Darth Vader" de John Williams, para Star Wars, y "Volver al futuro" de Alan Silvestri para su película homónima.


"La Marcha Imperial" o "Tema de Darth Vader" (John Williams)


"Volver al futuro" banda sonora de "Volver al Futuro I" (Alan Silvestri)


Y no nos podemos olvidar de los dos íconos musicales de la década del 80: "Fama" (de Fame) "What a Feeling", el tema central de Flashdance; ambos interpretados por Irene Cara. Excelentes películas y excelentes temas.


Tema principal de la película "Fama" interpretado por Irene Cara (Dean Pitchford y Michael Gore)


"What a Feeling", tema de la película "Flashdance" interpretado por Irene Cara (Giorgio Moroder, Cara Forsey y Keith Forsey)


Y si arrancamos con un peso pesado, tenemos que terminar con un peso pesado: el tema central de "Batman Begins" compuesto por Hans Zimmer y James Newton Howard. Para mí, el mejor Batman de todos los tiempos.


Tema central de "Batman Begins" (Hans Zimmer y James Newton Howard)


Espero que les haya gustado y les haya traído buenos recuerdos.





domingo, 27 de agosto de 2017

Un cuento mío (en entregas)


EL DESCANSO

Guillermo Echeverría


El sistema me despertó.
  La tapa se despegó del contenedor criogénico unos pocos centímetros, la atmósfera se despresurizó, el líquido “amniótico” se escurrió por las rejillas y la tapa terminó de abrirse.
  Abrí los ojos tosiendo y traté de sentarme mientras lo hacía. Me asomé hacia un costado y vomité un líquido blanco. Es horrible despertar en un cubículo criogénico.
  Volví a toser y volví a vomitar.
  Una vez que las funciones de mi cuerpo se normalizaron y mi mente se aclaró, salí del cofre y fui hasta el de Alrra. Verifiqué que todo marchara bien y me dirigí hacia la consola de control para iniciar el proceso que la despertaría.
  El viaje estaba llegando a su fin. 
  Ya nos encontramos en la región más fría del universo, y el último tramo hasta Belca queremos realizarlo despiertos. La travesía dura aproximadamente un mes terrestre, pero la nave tiene todo lo necesario para poder hacerlo. Es un carguero tipo Exélixi 72-59 MdFy que está quedando obsoleto. Ambos estamos agotados de viajar llevando carga por todo el espacio, ya es hora de descansar y disfrutar de un poco de tranquilidad.
  Belca es el planeta más exterior del sistema Esfés. De los tres que tiene el sistema, es el único habitado; pero la vida inteligente no es nativa, está formada por viejos pilotos de distintos planetas que ya se han retirado. En una época, era un lugar que bullía de tráfico interestelar; pero por alguna razón, Esfés fue quedando en el olvido y solo es recordado por los pilotos, quienes lo fueron eligiendo como lugar de descanso. Ahora ellos y sus viejas naves están allí, disfrutando de una vida tranquila; lejos de las cámaras criogénicas, los agujeros de gusano y las discusiones por la paga. 
  Pero, a pesar de sus habitantes, Belca es solitario. Muy alejado de su sol, es un lugar frío. El día oscila entre el amanecer, el atardecer y la noche, sin pasar por el día o la tarde plenos. Es rocoso, con montes bajos, vegetación que se levanta a poca altura del suelo y mucha agua.
  En tierra hay poca vida animal, apenas mamíferos pequeños y aves, sin embargo la vida bulle en el océano y en los ríos.
  Y nosotros vamos rumbo a Belca.


Alrra terminó de habituarse al ambiente de la nave y fue a preparar el “desayuno”. En la Rayo verde tratamos de mantenernos con los horarios de la Tierra, que son muy parecidos a los de Osvásc; pero, para cuando lleguemos a Esfés, vamos a tener que adecuarnos al ritmo de nuestro nuevo hogar.
  La comida consistió en café negro y yaos, unas galletitas que son la especialidad de Alrra. El sistema de almacenamiento de los orravásc es excelente; el viaje en criogenia duró varios años y las yaos están tan frescas como el primer día.
  Conocí a Alrra en Osvásc, su planeta de origen. Me llevó hasta allí un cargamento de especias. Luego, mi nave se averió, de modo que tuve que quedarme un largo tiempo mientras la reparaban. Me enamoré perdidamente de ella. Era la hija menor de una familia dedicada al arte de la comida. Su familia literalmente es considerada como parte de los artesanos de Osvásc, además de ser la fundadora de la cofradía Txajgorfar.
  Alrra es adorable, sencilla, cariñosa, atenta, es una compañera perfecta para alguien como yo. 
  Físicamente es bellísima: su piel es levemente rosada y apenas cubierta por un suave bello blanco; sus ojos oblicuos son grandes y rasgados, con cejas pobladas y los iris casi violetas; su nariz es algo chata y sus orejas, terminadas en punta, se extienden a los lados horizontalmente. Sus cabellos blancos le cubren la cabeza hasta los hombros, y por entre ellos surgen dos pequeños cuernos de hueso terminados en una punta roma, que comienzan en el centro de su cráneo y se abren hacia los costados. Tiene un cuello largo y hermoso que me encanta besar. Sus piernas tienen la típica rodilla invertida de los orravásc.
  Una vez que terminamos el desayuno, fuimos a la cabina de control para verificar todos los sistemas de la nave. Cuando todo estuvo en orden, y el destino final fue fijado, nos dedicamos a recorrer a pie todas y cada una de las secciones, para cerciorarnos de que estuvieran en orden (es una nave grande y nosotros vimos demasiadas películas de terror espacial).


El mes fue transcurriendo con tranquilidad. 
  En este lugar del universo hay muchas menos galaxias que en el resto. Es un sitio sobrecogedor, oscuro, frío; con inmensas extensiones de espacio vacío. Solo de vez en cuando se observa muy tenuemente alguna nube de gas brillante. 
  Alrra suele sentarse en el rellano de uno de los ventanales de la sala de descanso para observar durante horas esa nada. 
  La soledad es pesada, viscosa, se siente aunque estemos dentro de la nave. Y solo una fina pared de metal nos separa de ese solitario vacío.
  Hemos tenido el privilegio de ver cosas extraordinarias: la nebulosas Tarántula, Carina, Cabeza de caballo, la galaxia espiral Sombrero, la NGC 1300, las dos galaxias que se atraen mutuamente en Arp 273; pero esta oscuridad y este vacío le fascinan, lo veo en sus ojos. Alrra siempre tuvo alma de exploradora, y estar aquí, sin atravesar agujeros de gusano o permanecer en criogenia, es para ella extraordinario.
  Nuestra cama se encuentra junto a un inmenso ventanal. A veces despierto y ella está sentada entre las sábanas, observando. 
  Su piel, apenas rosada, siempre iluminada por unas pequeñas luces naranjas que sirven para que la habitación no quede completamente a oscuras, la hacen parecer un ser mitológico. Verla así resulta un cuadro perfecto y no puedo evitar sentarme detrás suyo, abrazarla, y observar junto a ella.
  Cuando lleguemos a Belca, por más que esté cansada de los viajes, seguramente va a extrañar todo esto… y seguramente va a querer explorar aquel mundo de punta a punta. Y, ¿adivinen qué? Yo voy a acompañarla.


El panel de control nos muestra que ha detectado la señal del faro de Belca, así que sincronizamos la nave con ella. Es el tramo final. En unos días, estaremos allí.


CONTINUARÁ...




lunes, 14 de agosto de 2017

Postales de Buenos Aires

Un recorrido fotográfico por Buenos Aires, con fotos sacadas por Tere y por mi que tratan de mostrar lo antiguo y lo moderno. Una mezcla que va desde la arquitectura y la ornamentación de la Belle Epoque, hasta un retrato de la Bs. As. del siglo XXI.


Estación Retiro del Ferrocarril General Mitre, recientemente reciclada


Hall Central de la Estación Retiro del Ferrocarril General Mitre


Andén 6 de la misma Estación, con el sol del atardecer ingresando por el fondo


Torre Monumental (antigua Torre de los Ingleses) en la Plaza Fuerza Aérea Argentina, frente a la Estación


Interior de la Casa Central de la Librería y Editorial "El Ateneo"

"Palacio de Aguas" cuyo frente da a la Avenida Córdoba, flanqueada por las calles Riobamba, Viamonte y Ayacucho.


Bar "Florentina" en la esquina de Malabia y Soler, barrio de Palermo


Grúa conservada en el barrio más nuevo de Buenos Aires: Puerto Madero (viejo puerto de Bs. As.)


Cariátides con forma aviar, representando América del Norte y del Sur en la forma de un Águila y un Cóndor, en la esquina de Av. diagonal Roque Saenz Peña y calle Sarmiento (a metros del obelisco).


Frente de edificio de la Avenida diagonal Roque Saenz Peña, con detalles de decoración ecléctica y dos leones de estilo persa; uno de ellos alado.


Una de las tiendas de una cadena de comercio de ropa, en la esquina de Avenida Santa Fe y Ayacucho, iluminada a pleno


Medianera de edificio de departamentos en el barrio de Palermo, decorado por un mural del gran artista argentino Martín Ron

Espero que les haya gustado este recorrido fotográfico por Buenos Aires que continuará...



domingo, 16 de julio de 2017

Y hoy escuchamos unos tangos

Ya que en los últimos posts recorrimos la calle Corrientes, la calle mas tanguera de Buenos Aires, hoy escuchamos algunos tangos; mis favoritos.
Siéntense, tomemos un café con crema y un Reserva San Juan, y escuchemos a los maestros...

Y arrancamos con un homenaje a los cafés de Buenos Aires; "Cafetín de Buenos Aires" (Letra: Enrique Santos Discépolo / Música: Mariano Mores), cantado por Edmundo Rivero con la orquesta de Héctor Stamponi.




Seguimos con uno de los himnos del tango, "La Cumparsita" (Música: Gerardo Matos Rodriguez), interpretado por la orquesta de Juan D'Arienzo, "El rey del compás".




Seguimos con "Malena" (Letra: Homero Manzi / Música: Lucio Demare), cantado por Francisco Fiorentino con la orquesta de Aníbal Troilo "Pichuco", "El bandoneón mayor de Buenos Aires".




Volvemos con Manzi y Troilo, "Sur" (Letra: Homero Manzi / Música: Aníbal Troilo), cantado por "El polaco" Roberto Goyeneche, con la orquesta de Aníbal Troilo.




Seguimos con "Cambalache" (Letra y Música: Enrique Santos Discépolo), cantado y actuado para televisión por "El varón del tango", Julio Sosa.




Abrimos con un homenaje a los cafés de Buenos Aires y cerramos con otro; "Café la humedad" (Letra y Música: Cacho Castaña), cantado por su autor.




Espero que este primer recorrido por el tango les haya gustado.



domingo, 9 de julio de 2017

Salió Diez Variaciones sobre el amor en España

Este 1 de Julio salió en España, Diez variaciones sobre el amor, de Teresa, gracias a editorial Cerbero de Israel Alonso.
Esta es la maravillosa tapa de Cecilia García.



Estas son las palabras de Israel Alonso en la contratapa del libro.

Contratapa:

"Diez variaciones sobre el amor» es un libro mágico, un códice maravilloso, una puerta dimensional a otros territorios donde el amor se transforma y nos transforma, donde las líneas que perfilan nuestro universo se desdibujan y confunden, llevándonos a los límites inexplorados de nuestra imaginación. Teresa P. Mira de Echeverría nos propone diez inmersiones en las profundidades de un concepto antiguo y poderoso, diez viajes de ida y vuelta donde nos enfrentaremos con nuestros propios convencionalismos y sesgos cognitivos. La ciencia ficción pura, los híbridos entre lo futurista y lo New Weird, la otredad de la búsqueda íntima, se dan la mano en estos diez cuentos que oscilan entre la brevedad del relato y la épica contenida de la novela corta. Una obra preciosista, barroca, extrema, donde quien lee acaba siendo víctima del éxtasis creador; parte indispensable de la propia obra.
Relaciones intersexuales o interespecie, amor entre clones, criaturas schrödingerianas, relaciones familiares… AMOR, expresado en términos sutiles o extravagantes, inmersivos o incómodos. Diez variaciones de una misma melodía que ya no podrás sacar de tu cabeza nunca más.
«Porque este libro es un tablero de juego desplegado por la autora para que cada uno se enfrente a sus propios prejuicios, refiriéndonos a la actividad mental previa a la experiencia que llega a distorsionar nuestra percepción». (Del prólogo de Cristina Jurado)."


Y esta es la entrevista de Dalayn a Israel Alonso para su blog Más que veneno, donde habla del libro.

Entrevista "Israel Alonso, un editor fuera de lo común":

"9. Para el próximo mes has anunciado la publicación de una colección de relatos con mucho "amor" de una autora sudamericana. ¿Nos puedes contar algo de ella?

La autora es Teresa P. Mira de Echeverría y escribe tan bien que corta la respiración. Es una maestra en tejer historias con un alto componente weird desde una poética alucinante. En sus textos, prácticamente cada frase es una puñalada. Preciosista. Rotunda. Estamos emocionadísimos con este lanzamiento, porque para nosotros no solo supone nuestro primer libro «grande», sino que nos sentimos como el que tiene en sus manos el mapa de un tesoro que solo han podido ver unos cuantos.

El libro ya se ha editado, en Argentina, hace unos años. Se llama Diez variaciones sobre el amor y es un compendio de relatos que explora, desde una óptica que oscila entre la ficción especulativa, la fantasía y el new weird, distintas visiones del amor. Hay criaturas–poema, hay seres con apariencia de animales, hay sirenas, hay… Es una joya. Es inconmensurable. Y estamos deseando que lo leáis.
Para la cubierta hemos contado con Cecilia G.F., que también ilustró las portadas de nuestros bolsilibros de marzo. No podía ser de otra manera. Cecilia tiene un talento innato y un don especial para reflejar según qué cosas, además de un radar especial para la ciencia ficción. Me siento cómodo trabajando con ella. Se mueve muy bien bajo presión, siempre tiene los encargos a tiempo, apenas protesta cuando hay problemas de última hora y… joder, solo hay que ver lo que hace. No se puede no querer trabajar con ella."


Y para terminar, la presentación del libro en La Nave Invisible y el prólogo de Cristina Jurado.

La Nave Invisible, Prólogo de la edición española a cargo de Cristina Jurado:

Teresa P. Mira y sus Diez variaciones sobre el amoraterrizan en España

No es la primera vez que Teresa P. Mira pasa por nuestro blog. Nuestra capitana ya habló de ella cuando reseñó El tren, una novela corta “de exploración espacial con tintes steampunk y con una fuerte carga filosófica.” Pero ahora regresa porque la Editorial Cerbero va a estrenar en su catálogo una colección de relatos que ya fue publicada en Argentina en 2015: Diez variaciones sobre el amor. Mira, autora ducha en el formato corto (sus múltiples publicaciones en diversas revistas y antologías así lo demuestran), nos regala en esta obra “diez formas de ver el amor en su sentido más amplio, más esencial, más universal y comprensivo; diez maneras de atisbar el universo desde una mirada humana que supera su centralidad y se vuelca al otro; diez intentos de amar más allá de cualquier tipo de fronteras…”.
Ilustración de cubierta, por Cecilia G. F.
Pero si alguien puede contarnos fielmente qué vamos a hallar entre las páginas de esta obra cuya portada ha ilustrado Cecilia G. F., esa es Cristina Jurado, escritora, seleccionadora de Alucinadas y editora de SuperSonic. Ella fue la encargada de hacer el prólogo de Diez variaciones sobre el amor en 2015 y ha realizado uno nuevo para esta edición. Muy amablemente nos lo ha cedido para que podáis leerlo aquí y, si os convence, animaros a adentraros en la ciencia ficción filosófica de Teresa P. Mira.
Prólogo a la edición española de Diez variaciones sobre el amorde Teresa P. Mira de EcheverríaPor Cristina Jurado
El esfuerzo de crear se compensa con la voluntad de leer. Nos encontramos así con una acción/reacción, un intercambio de energías entre autor y lector que se persiguen entre sí, se buscan entre las páginas escritas y, a veces, en ocasiones especiales, se encuentran. Este libro salió a mi encuentro hace un par de años, cuando Teresa P. Mira de Echeverría me pidió una noche con timidez, conversando casi de puntillas para no despertar a los durmientes, que lo prologara. Nos habíamos conocido a raíz de la antología TerraNova (Sportula), en la que su relato “Memoria” me había cautivado y, más tarde, en la primera convocatoria de Alucinadas (Palabaristas), esa aventura de narrativa breve de ciencia ficción en español escrita por mujeres que ayudé a editar en 2014. Teresa consiguió alzarse con el premio de la convocatoria gracias a su maravilloso cuento “La Terpsícore”. Ahora, en esta nueva edición para España, nos tropezamos otra vez, ella y yo, sus mundos y el mío, y la energía sigue ahí. ¿No dicen que nunca se pierde? Yo lo confirmo. Esa energía, que algunos llaman magia, permanece y se ha sublimado gracias al tiempo, fertilizante eficaz que amplifica los efectos: la inquietud que provocan las historias de esta antología se hace más turbadora; la especulación, más poderosa; la reflexión, más profunda.
Si ya en su primera lectura el libro me cautivó, en posteriores he sentido sus garras arañando mis sentidos y mi entendimiento. Porque este libro es un tablero de juego desplegado por la autora para que cada uno enfrente sus propios prejuicios, refiriéndonos a la actividad mental previa a la experiencia que llega a distorsionar nuestra percepción. En este caso se aborda el amor, ese sentimiento cantado por muchos como motor de la realidad y, por otros tantos, como mal incurable y origen de desdichas. A quienes duden de que esta temática se pueda tratar desde el punto de vista de la ciencia ficción, les contesto que lean la antología y, después, me digan si su recelo era fundado.
Teresa es una hábil narradora que posee una voz propia, alguien que de pequeña quería viajar a las estrellas y que, de mayor, para convertir su sueño en realidad, las inventó. Su interés por las preocupaciones existenciales en el marco de la ciencia ficción está vinculada con su vocación profesional como estudiosa e investigadora de la filosofía. No es de extrañar que eligiera esta temática, el amor, como la espina dorsal de la antología, un concepto que le permite examinar las relaciones interpersonales, experimentando con situaciones insólitas.
Porque, desde la antigüedad, el amor en todas sus versiones ha sido una fuente inagotable de historias. Amor y desamor, pasión y despecho, cariño y odio, atracción y repulsión, todos estos sentimientos han servido para crear algunos de los personajes más icónicos de la literatura universal, desde Otelo a Elisabeth Bennet pasando por Lady Macbeth, Yuri Zivago o Estraven. En Diez variaciones sobre el amor se recorren precisamente las distintas gradaciones de este sentimiento, se abren ventanas y entornan puertas, y se nos invita a pasar, a introducirnos en las historias, a “visitarlas”. Lo que nos proponía la autora, decía yo en aquel primer prólogo de la edición argentina, era la posibilidad de adoptar el papel de espectadores, e incluso de identificarnos con alguno de los personajes y sus circunstancias. Hoy creo que la meta es la de ir más allá para incitar a la reflexión. No se trata tanto de que juguemos a ser uno de los protagonistas, como a que examinemos si podríamos enfrentarnos a las situaciones planteadas y de qué forma lo haríamos. ¿Podríamos amar a un ser que no fuera un humano? ¿Cómo sería esa relación? ¿Qué implicaciones entrañaría?
Me parece un gran acierto que la antología se inicie con “La poética de las sirenas”, una novela corta, en realidad. En este caso, Teresa ahonda en la relación sentimental que se establece entre un poeta genético y una mujer-poema. Como Pigmalión enamorado de su Galatea, el protagonista es capaz de construir una familia con la obra de otro, encarnada en mujer, permitiendo a la argentina cuestionar no solo el concepto de familia en la sociedad actual, sino la relación endogámica entre el artista y su obra.
Al principio, cuando le conté esto, el rostro de Sir Vázquez se alegró como nunca, pero enseguida se puso hecho una furia. Dijo que como yo no soy humana, como no soy más que una persona a medias, una persona poética, necesitaría un padre genetista que me ayudase a concebir. Que él no pensaba cometer incesto. Incesto, ¿entiende? Esa horrible palabra es lo más cercano a reconocerme como hija que jamás estuvo en toda mi vida…
El segundo relato es “Dextrógiro”, una travesía hacia la singularidad de la galaxia con ecos borgianos, que ilustra un viaje íntimo de la autora al centro de sus propias inquietudes trascendentales. En este relato el amor se entiende como amor hacia uno mismo y se ejemplifica a través de la búsqueda del autoconocimiento.
Estás atrapado, ¿eh? Yo también. Tú, fuera de tu cabeza, y yo, dentro de la nave. O ambos en los dos sitios a la vez. Doblemente entrampados. ¡Triplemente! Casi olvido el núcleo galáctico, la fuerza de los millones de soles apiñados en el corazón de la Vía Láctea, la curva casi negativa del espacio en el centro exacto, jalando de nosotros… de tu mente, de mí, hacia sus fauces.
La historia de “Pterhumano” recuerda a La estación de la calle Perdido de China Miéville por su atmósfera urbana, al más puro estilo Bas-Lag, y por sus aves antropomorfas sin alas, deseosas de obtener una libertad que les está negada. Este escenario permite a la autora examinar la dinámica de las relaciones amorosas interespecie.
—¿Acaso puedes darme mi libertad?
La muchacha retrocedió, asustada, hasta la cabecera de la cama, manoteó la sábana y se cubrió con ella mientras lo miraba con intriga y miedo.
—¿A que no puedes? —susurró él con su pico pegado al oído de la chica.
Ella negó con la cabeza.
—Lo suponía —dijo Jeroen, mientras se sentaba con las piernas cruzadas, justo frente a Shauna— ¿Lo ves? —completó con una risa sarcástica y dolida— No puedes darme lo que deseo —entonces miró a su alrededor y murmuró—. Tan sólo puedes decorar mi jaula.
“La lámpara de Diógenes” destaca porque es el único relato en el que la autora aborda el amor a través de su ausencia, mostrando la incapacidad del ser humano para sentir empatía, no solo hacia criaturas de otras especies, sino hacia sí mismo. Para ello se vale de una criatura schrödingerarina, un ente que es y no es al mismo tiempo, un sujeto cuántico estudiado en un laboratorio por una sucesión de personas que representan a la humanidad en vías de extinción moral.
El femtomívero no era el que iba y venía de la existencia: era él quien lo hacía. Él, junto con toda la raza humana y todo el universo.
El femtomívero sólo era la grieta viviente, el catalizador.
El único ser verdaderamente continuo era ese extraño ente cuyo pétreo cuerpo estaba tocando; el resto oscilaba entre el ser y el no ser.
Como un ojo parpadeante contemplando un punto fijo, así el hombre y todos los seres de este universo veían al femtomívero.
Al final, en el otro amado, perteneciente a una especie distinta, proyectamos aquellos aspectos de nuestra personalidad que nos son ajenos, que tememos, que nos incomodan, pero que percibimos como elementos latentes, que nos atraen y nos repelen al mismo tiempo, ya que representan anhelos íntimos muy profundos. Esta premisa es la que emplea la autora en “A su imagen”, una historia que también explora el amor interespecie.
Ella no era su hija, no lo era, ¡claro que no lo era!; no podía serlo. Lo que la sabandija sufría era un proceso de mitosis monádica; se estaba reproduciendo a sí misma. Era como una célula asexuada, sólo que en lugar de dividirse en dos, se regeneraba.
Ella era su propia hija. Hija de sí misma, no de él.
La amistad, entendida como una relación intensa de hermanamiento, se narra en “Spider”. En esta historia se asoma de nuevo el universo melvilliano al imaginario de la autora mediante la figura del cíborg arácnido que recuerda al ser primigenio de Bas-Lag. La araña robótica servirá en esta ocasión de chamán en el rito de paso de unos adolescentes hacia la edad adulta, con múltiples referencias a la cultura indígena argentina.
Anarí, por su parte, miró más allá de la tela y vio cómo en cada cruce de los hilos había justo una estrella, como si la araña hubiese tejido un mapa del universo a esa hora y desde ese punto de vista. La garganta se le contrajo en un nudo de asombro al vislumbrar los alcances de tal maniobra. Para él, aquello era un milagro: la araña había trascendido la mera realidad y era un espíritu tutelar encarnado, un ser superior; una diosa.
“Otoño” es sin duda uno de los relatos más audaces porque cuestiona la unidad familiar socialmente aceptada y muestra una alternativa, tanto en este terreno como en el reproductivo. En esta historia está muy presente el amor interespecie, un recurso que emplea Teresa para desbaratar las normas sociales establecidas, valiéndose del incesto como una herramienta que le permite meditar sobre las relaciones paterno-filiales.
Philip corrió hacia él y se arremolinó en sus brazos, envolviéndose con ellos como si fueran bufandas. Antes de que pudiera reaccionar, su hijo lo estaba besando. Jupa era con quien retoñaría, y aunque Philip amaba a sus tres padres por igual, a Jupa lo anhelaba con una pasión casi sensual.
“Vidrio líquido” supone una interesante vuelta de tuerca: esta vez nos encontramos ante el amor intertemporal. Una viajera que ha retrocedido al pasado, una retroartista, será capaz de poner en peligro una o varias líneas temporales para salvar a la persona amada por encima de sus propios intereses. Este relato, además, plantea interesantes preguntas en torno a la intolerancia religiosa y a la percepción de la realidad.
—Vous êtes ma douce sorcière. Et je suis votre fidèle épouse, ma Leonora!
Yo, su dulce bruja… Ella, mi fiel esposa…
Pronto estaremos en el futuro. Ella aprenderá, verá la verdad: que las brujas no existen, que le han hecho creer que ella lo es de tanto inculcárselo, de tanto perseguirla, de tanto hacerla sentirse culpable por sobrevivir.
De nuevo el arte se hace presente en esta antología a través de “El obsequio”. La narración nos transporta al planeta Ataun, en el que un pintor de cuadros químicos regalará su obra, un ser vivo, a un mundo agonizante. Se trata de una forma elevada de amor, en la que el creador ofrenda la máxima expresión de su arte en aras de unos principios que lo trascienden. La creación artística, de alguna forma, adquiere una dimensión reproductiva.
Entonces podría crear su obra magna.
La pintaría con sustancias generadas a partir de sus ideas, en las que se mezclaría su propia esencia (las hormonas de sus glándulas y los impulsos eléctricos de sus neuronas en el instante mismo en que imaginara el cuadro), con las de los animales de los cuales obtendría la lautinia. Porque la lautinia refinada era el ingrediente central de los cuadros químicos, el catalizador final de la visión del autor.
El último relato, “Como a sí mismo”, invita al lector a replantearse sus ideas sobre la ingeniería genética aplicada a los seres humanos, no ya desde la perspectiva deontológica habitual, que suele tratar sobre la ética de la clonación humana. En esta historia la autora va más allá y plantea la paradoja moral que surge de una relación sentimental entre dos clones.
Los temblores se volvieron convulsiones… en ambos. Cuando por fin cesaron, Gastón se levantó tiritando, y con gran esfuerzo enderezó la silla con el hombre encima. Luego se agachó a su lado y se concentró en su rostro: el mismo que el suyo. No una copia, no un ardid: él, su espejo de carne y hueso. Y ni siquiera eso, porque no era una imagen, era él, él mismo. A = A.
Crear es un acto de generosidad. Quien pinta, esculpe, diseña o interpreta no ofrece a su audiencia una obra: ofrece su delirio, sus sueños y obsesiones, la cara oculta de su alma, sus traumas y sus pequeñas victorias. El libro que tienes ante ti representa precisamente eso, es un compendio de las distintas formas que puede presentar un sentimiento poderoso, capaz de desencadenar guerras, construir objetos artísticos maravillosos y cambiar el rumbo de la Historia, con mayúsculas, además de la historia cotidiana, con minúsculas. Espero, confiado lector, que te atrevas a dejarte guiar por los senderos de tus propias emociones y las descubras a la luz del universo personal, único y original de Teresa P. Mira de Echeverría.
Cristina Jurado
Dubai, marzo de 2017

Colaborador
Cristina Jurado (Colaboradora): (Madrid, 1972), licenciada en Relaciones Públicas, autora y editora de antologías y de la revista SuperSonic.
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Laura S. Maquilón
Laura S. Maquilón (Reseñas/Fichas de autoras): Sierpe. Lectora por vocación. Medio arquitecta por amor al arte. Amante de la fantasía desde pequeña y fascinada por la ciencia ficción. Escribo relatos y tengo muchas historias en la mente. También escribo reseñas. Y artículos. Y hasta la lista de la compra.
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Muchas gracias a todos los que hicieron posible esta edición española de Diez variaciones sobre el amor.









domingo, 25 de junio de 2017

Primeras reseñas sobre "Los reyes muertos" y entrevista a Tere

Y hoy tenemos las tres primeras reseñas sobre el cuento de Teresa "Los reyes muertos", aparecido en el libro Dark Fantasies, cuya edición y selección pertenece a Mariano Villarreal; una entrevista en NGC 3660 a Teresa, y una entrevista a Mariano Villarreal en Librópolis Radio, donde habla entre otras cosas de Dark Fantasies.



Reseña de Sagacomic-Lothlórien (Santiago Gª Solans)

"Los reyes muertos, de Teresa P. Mira de Echeverría, es un relato cargado de simbolismo, en que cada elemento oculta su significado ral. Una tiranía gobernada por tres reyes muertos, donde se castiga la posesión de ciertos documentos y libros, donde las desapariciones están a la orden del día, donde los niños son entregados a otros… Muy fantasioso, piensa el narrador cuando el «abuelo» le entrega la burbuja que encierra esa historia. Otra más entre sus cuentos de brujas y relatos de miedo. Así que, más preocupado por mostrar las marcas de sus ropas, sus bebidas y complementos, no va a dar demasiado crédito a lo que la burbuja encierra. Pero quizá debiera haberlo hecho. La realidad convertida en dolorosa fantasía, los fantasmas del pasado intentados exorcizar mediante un brillante ejercicio literario, un tema doloroso que todavía busca respuestas."


Reseña en ORIGEN CUÁNTICO (Arkaitz Arteaga)

”Los reyes muertos, de Teresa P. Mira de Echeverría (5/5)
Quiero empezar diciendo que creo que Teresa P. Mira de Echeverría es una de las mejores escritoras (aunque lo pongo en femenino, hablo en general) que existen en la actualidad y que me fascina su manera de escribir. Pero opino que lo que convierte este cuento en algo mágico, es la historia que se esconde detrás, la base, la inspiración. Por ello recomiendo leer la entradilla antes de empezar con el texto. Magistral la manera que tiene de encarar un tema tan escabroso como la dictadura Argentina utilizando una historia oscura dentro de otra historia todavía más oscura.
Cada vez que leo a Teresa, me parece estar leyendo una mezcla de poesía y fantasía en la que las letras esconden mucho más de lo que dicen. Un ejercicio complicado pero que merece la pena."


Reseña en Libros en Vena (Gema Moratalla García)

"“Los reyes muertos”, de Teresa P. Mira de Echevarría. Es un texto que mezcla de forma sublime muchos géneros. Por un lado, hay un poco de ciberpunk con una pizca de surrealismo. Por otro lado, se recrean la nostalgia y los miedos de la infancia ligados al lado más oscuro de la política. Es un relato de gran belleza que encierra dentro lo más horrible."


Entrevista de NGC 3660 a Teresa

José Jorquera Blanco (AKA Jose Osito) entrevista a la magnífica Teresa P. Mira (AKA Rockwell Hopper); novedad con sus "10 variaciones sobre el amor" en Editorial Cerbero.


Entrevista a Mariano Villarreal en radio

En en link del título pueden acceder a la entrevista a Mariano Villarreal en Librópolis Radio sobre DARK FANTASIES y la edición de antologías (min. 31-61'). Entrevistadores: Jose Carlos Sanchez Montero y Raquel.


Dark Fantasies sigue dándonos alegrías, gracias a: Mariano Villarreal, Santiago Gª Solans, Arkaitz Arteaga y Gema Moratalla García por publicar y reseñar a Teresa, y gracias a NGC 3660 por entrevistarla.


sábado, 17 de junio de 2017

Otra crónica de Buenos Aires: Avenida Corrientes, la calle que nunca duerme. Parte II

Y atravesando Avenida Callao ya estamos en el “microcentro”. En la propia esquina sureste, la disquería y librería “Zival’s”, y en la esquina noreste, el café “La Ópera”, nos dan la bienvenida a una zona donde las luminarias están a su máxima expresión y abundan cafés y pizzerías, disquerías, teatros, librerías y librerías de viejo donde uno puede revolver estantes y mesas hasta encontrar siempre algo interesante para comprar.

Avenida Corrientes

Entre Rodríguez Peña y Montevideo, frente al complejo teatral “La Plaza”, aparece uno de los “cafés notables” de Buenos Aires: la tienda de especias y café “El gato negro”, lugar donde apenas uno entra lo invade el aroma de las especias. Mesas redondas y viejas sillas de respaldo redondeado, estanterías trabajadas en madera y, en el techo, ventiladores al estilo de Casablanca que apenas giran.

Sal del Himalaya  y canela en rama en el Gato Negro

El Gato Negro

Llegando a Montevideo, en una de las esquinas, otro café notable: “La Paz”, lugar de reunión de los intelectuales de izquierda en las décadas del ‘60 y ‘70 y que obviamente después de la última dictadura militar ya no lo fue.
En diagonal a “La Paz” estaba otro de los míticos cafés porteños, el “Ramos”, hoy una pizzería. No quiero saber qué pasó con la pared que tenía el mural con las caricaturas de las principales figuras del tango, porque ya no está.

Café La Paz

Entre Montevideo y Paraná está el “Teatro Municipal General San Martín”, una mole de alrededor de 10 pisos con salas teatrales y espacios para congresos y exposiciones.

Teatro San Martín

Entre las muchas librerías que hay en estas cuadras, en Corrientes casi esquina Uruguay está la “Librería Hernández”, una de las pocas que seguía vendiendo libros de izquierda durante la última dictadura, y donde consigo los libros de Editorial Valdemar, y donde están a la venta algunas antologías de Tere, mías y de amigos.
Una cuadra más adelante, en la esquina noroeste de Corrientes y Talcahuano, hay un café a donde fuimos muchas veces con Teresa: “Ouro Preto”, muy clásico y muy cómodo, y con un excelente café.

Obelisco


Y finalmente llegamos al cruce de Corrientes y 9 de Julio: el Obelisco, ícono de Buenos Aires, zona iluminada por múltiples pantallas digitales al estilo Times Square y lugar de festejos deportivos, recitales gratuitos y actos políticos; como, por ejemplo, los cierres de campaña de 1983, el del Radicalismo (adonde fui con mi familia a escuchar a Raúl Alfonsín y a recitar con él en voz alta el preámbulo de la Constitución Nacional) o el del Justicialismo.

Acto de cierre de campaña de Raúl Alfonsín en Octubre de 1983

Una cuadra y media más adelante están dos de los ex-cines, ahora teatros, más importantes de Buenos Aires: el “Ópera” y el “Gran Rex”. En este último vi mi primera película de acción, una de James Bond: “Vivir y dejar morir” con Roger Moore. Recuerdo que en hall estaba en exhibición una “Bermuda Yarará Evinrude”, la lancha de fabricación argentina que aparecía en la peli. Años más tarde, recién casados, Tere me llevó a ver a mi cantante favorita, Patricia Sosa.

Teatro y cine Gran Rex

Patricia Sosa

Entre la 9 de julio y el “bajo”, Corrientes corre paralela a la peatonal Lavalle, la ex “calle de los cines” (ahora solo uno o dos sobreviven), el resto fueron convertidos en negocios de diversa índole.
Pero volvamos a Corrientes. A unos pasos de Esmeralda había un café llamado “Carmín” al que iba a estudia por las mañanas antes de ir a trabajar, y donde servían un capuchino de tres colores con canela y chocolate rayado excelente. Después de estudiar o leer algún libro de Editorial Ekin sobre la guerra civil española en Euskadi, iba a la vinería-cigarrería que estaba al lado a comprarme alguna botellita de colección, y después al locutorio para hablar un rato por teléfono con Tere.
En la esquina siguiente, la de Maipú, está el edificio de la Telefónica de Argentina, ex E.N.T.E.L.; por Maipú, casi en la esquina, está la bombonería “Corso” donde comprábamos los huevos de Pascua y latas de bombones, RIQUÍSIMOS.

Reloj en el frente del Edificio Transradio en "La city"

A esta altura empiezan a aparecer algunas sedes bancarias porque estamos llegando a “La City”. Cruzamos la otra peatonal, Florida, y podemos decir que ya estamos en ella. Es una zona llena de sedes de empresas multinacionales, casas centrales de bancos y organismos oficiales. La frase del Presidente Arturo Illia, derrocado por un golpe militar en 1966, era más o menos así: “Me echaron las diez cuadras a la redonda que rodean la casa de gobierno”, bueno, en esta zona estamos en el rango.
Unas cuadras más, y llegamos al “bajo”, cerca del viejo puerto de Buenos Aires y actual barrio Puerto Madero, el barrio más nuevo de Buenos Aires, el final de nuestro recorrido. A la derecha, en el cruce con la Avenida Paseo Colón, está el edificio ex sede central del Correo Argentino, hoy Centro Cultural Néstor Kirchner (uno de los más grandes del mundo), una manzana entera ocupada por un edificio renovado que conserva el estilo academicista francés.

Estadio Luna Park

En el cruce siguiente, con la calle Bouchard, encontramos a la izquierda el “Palacio de los Deportes”, el estadio “Luna Park”, lugar dedicado en un principio al boxeo: estadio por donde pasaron grandes campeones como Víctor Emilio Galíndez, Santos Benigno Laciar, Carlos Monzón, Natalio “Ringo” Bonavena (que tenía un departamento al lado del Zoológico de Buenos Aires, y a la mañana muy temprano salía al balcón, pegaba un grito, y los leones le contestaban), Alfredo Prada, el “mono” Gatica, Horacio Accavallo (quien durante mucho tiempo tuvo un local de ropa deportiva en el barrio de Constitución), y el gran Nicolino Locche, que tenía la particularidad, cuando combatía, de bajar los brazos y esquivar los golpes sólo con la cintura y el movimiento del cuerpo, obviamente cuanto más nervioso se ponía el rival menos podía pegarle.

Nicolino Locche 

Pero también se realizaban otros eventos: carreras de bicicletas con pista en forma de óvalo, el Holliday on Ice que fui a ver de chico, allí realizaron su espectáculo los Harlem Globetrotters (según me contó mi viejo, en una oportunidad el equipo que hacía de partener se enojó por quedar siempre “pagando” y empezaron a jugar en serio; bueno también los Globetrotters empezaron a jugar en serio, y por supuesto ganaron por goleada, goleada). Y más recientemente empezaron los actos políticos, a algunos de los que también fui, así como a varios recitales.

Puerto Madero desde una ventana de la UCA 

Y así, de frente al Río de la Plata, terminamos nuestro recorrido por la “calle que nunca duerme”.

Y ya que mencionamos a Patricia Sosa vamos a escucharla cantar "Tratando de cambiar el mundo", de Marzullo y Oscar Mediavilla su esposo, del año 1984, con una letra que refleja la herencia de la dictadura y que en muchos aspectos no ha perdido vigencia.





domingo, 4 de junio de 2017

Otra crónica de Buenos Aires

Otra crónica de Buenos Aires: Avenida Corrientes, “la calle que nunca duerme”.

Charlone y Av. Federico Lacroze, una esquina bastante oscura; lo que más ilumina son las grandes vidrieras del Café Martínez, que está lleno de gente.
Por suerte el taxi me vio, así que me subí y salimos.
En el cruce de Lacroze y Fraga pasamos por el café y museo de fotografía “Bar Palacio y Museo de Fotografía Simik”. Sí, las paredes del café están recubiertas de armarios vidriados que en su interior muestran una colección importantísima de cámaras fotográficas de distintas épocas, todavía no fue declarado “bar notable”, pero sí “lugar de interés cultural”. Allí se reúnen fotógrafos y se dan cursos y charlas sobre fotografía, está abierto de Lunes a Sábado de 8 a 24hs.

Bar "Palacio" y Museo de Fotografía Simik

Bar "Palacio" y Museo de Fotografía Simik

Avanzamos unas cuadras más y llegamos al frente de la estación Federico Lacroze, terminal del Ferrocarril General Urquiza, un edificio moderno y muy chico con respecto a otras estaciones terminales como Constitución (terminal del Ferrocarril Julio A. Roca). En su interior tiene los negocios típicos: una farmacia, una diarería, un kiosko, un local de lotería y un café; este último muy pequeño, pero con un muy buen café, se llama “El Porteño”.
Frente a nosotros, y antes de girar a la izquierda para tomar Av. Corrientes, se ve la entrada al Cementerio de la Chacarita, iluminado a esas horas con luces incidentales, lo que le da un aspecto todavía más tétrico. De los tres cementerios que tiene la ciudad de Buenos Aires, éste es el más grande: aproximadamente 1Km cuadrado, y contiene en su interior al Cementerio Británico y al Cementerio Alemán. También es un sitio donde descansan muchas figuras emblemáticas de la argentina: Carlos Gardel, el actor Alfredo Alcón (y muchos otros en el Panteón de la Asociación Argentina de Actores); los escritores Roberto Arlt, José Ingenieros, Evaristo Carriego, Alfonsina Storni; los pintores Antonio Berni, Benito Quinquela Martín, el artista plástico León Ferrari; los corredores de fórmula I Juan Manual Fangio, Oscar Gálves y su hermano Alfredo; el presidente Juan Domingo Perón; el boxeador Oscar Natalio “ringo” Bonavena; los compositores Enrique Cadícamo, Enrique Santos Discepolo, Homero Manzi y otros; el premio Novel Bernardo Houssay; el aviador Jorge Newbery; el cantante español Miguel de Molina; uno de los capos del Rock Nacional: Norberto “Pappo” Napolitano, etc., etc., etc.
Y por fin llegamos a Corrientes, la avenida más importante de la ciudad de Buenos Aires; casi 70 cuadras de negocios ininterrumpidos, uno al lado del otro, de ambas manos, y de todos los rubros imaginables.
Lo primero, a la derecha, es el Parque Los Andes (ubicado entre Jorge Newbery y Dorrego), de alrededor de tres manzanas y cortado a la mitad por la calle Concepción Arenal. A esa altura de la noche (las 19hs. en otoño), los esqueletos de metal de los puestos de artesanos parecen la osamenta de un animal dormido.
Una vez que cruzamos Dorrego ya estamos en el barrio de Villa Crespo. A mitad de cuadra está la estación Chacarita del Ferrocarril General San Martín, casi pegada al Club Atlético Atlanta, y con los negocios característicos que hay en las cercanías de las estaciones: pequeñas parrillas al paso y negocios para “buscas”. Por suerte la barrera no nos detuvo.
Un par de cuadras más adelante nos cruzamos con la Av. Juan B. Justo, esquina que se inundaba mucho cuando había una lluvia fuerte, porque se desbordaba el entubamiento del arroyo Maldonado que corre debajo de la avenida.
Los negocios más tempraneros ya están cerrando, así que las cuadras van oscureciéndose de a poco y la cantidad de gente que circula es menor.
Y estamos en el barrio de don Osvaldo Pugliese, pianista, compositor y director de una de las orquestas de tango más importantes de Buenos Aires. En 1985, para festejar su cumpleaños 80, su orquesta tocó en el Teatro Colón (esos años Cecilio Madanes era el director del teatro), un lugar reservado hasta ese momento solo para la música clásica y el ballet. Recuerdo que la única vez que lo vi en vivo fue en el anfiteatro del Parque Lezama en el ciclo de recitales al aire libre organizados por la secretaría de cultura del gobierno de Raúl Alfonsín, a cuyo frente estaba el dramaturgo, novelista y cineasta Carlos Gorostiza.
Justo en la esquina de Corrientes y Malabia, una manzana en forma de triángulo divide como una cuña a la Av. Corrientes en dos, la avenida tuerce levemente hacia la izquierda mientras que a la derecha comienza la calle Luís María Drago que conduce directo al Parque Centenario y al Museo Argentino de Ciencias Naturales “Bernardino Rivadavia”. En la esquina vértice que divide Corrientes hay un busto de Don Osvaldo y una representación en miniatura de un escenario con su orquesta de tango, obviamente fue declarado vecino ilustre del barrio.

Busto de Osvaldo Pugliese y representación de su orquesta



En casi todas las esquinas de Corrientes nos encontramos con un bar, un café, un restaurant o una pizzería que todavía permanecen abiertos, y algunos de ellos a capacidad completa.
Cinco cuadras más y llegamos al barrio de Almagro, otro barrio tanguero por excelencia. Ahora ya son más los negocios que van cerrando, pero todavía sigue mucha gente circulando y haciendo compras de último momento. Y esta parte de Corrientes, más precisamente la zona de Corrientes y Francisco Acuña de Figueroa, es conocida como la “zona de las flores”, porque precisamente en Acuña de Figueroa, entre Corrientes y Sarmiento, se hallaba el “Mercado de Flores de Buenos Aires”. Cuando el mercado cerró, muchos puesteros alquilaron locales en los alrededores para continuar con el rubro.
Seguimos un poco más adelante y, cruzando Gallo, ya estamos en el barrio de Balvanera. De pronto, entre Agüero y Anchorena, nos encontramos con un edificio imponente, mezcla de Art Decó estilo escocés y brutalismo: el célebre “Mercado de Abasto de frutas y verduras de Buenos Aires”, que cerró sus puertas definitivamente en Octubre de 1984. El Concejo Deliberante de la democracia lo declaró patrimonio cultural de la ciudad de Buenos Aires en 1985 para evitar que fuera demolido y en los años 90 se transformó en el Shopping Abasto.

Ex Mercado de Abasto y su imponente arquitectura



Recuerdo que, a veces, mi papá iba con mi tío Eduardo (cuando tenían la fábrica de pastas frescas “La pontiga”, ubicada en Av. Belgrano y Pichincha), a comprar allí la verdura para hacer los rellenos de las pastas. Él me contaba que en los sótanos existían secaderos de bananas y que había que tener cuidado porque a veces, por entre las bananas, salía alguna araña de tamaño considerable. Esto fue reflejado en la película Mercado de Abasto del director Lucas Demare, estrenada en 1955, con los inigualables Tita Merello, Pepe Arias, Juan José Míguez  y Pepita Muñoz, como protagonistas (película donde trabajó como ayudante de iluminación el papá de Teresa).
Esta también es la zona donde vivió Carlos Gardel y donde se inició como cantante; más precisamente en el bar O´Rondeman, en la esquina de Agüero y Humahuaca, donde cantó por primera vez. Si las cuadras anteriores empezaban a oscurecerse con los negocios ya cerrados, en esta zona vuelve la luz y el bullicio, no solamente por el shopping sino también por la explosión de bares y cafés que se abrieron en los alrededores.

Carlos Gardel fileteado en la estación de subte que lleva su nombre y que comunica directamente con el Shoping Abasto

Varias cuadras más adelante vuelve la quietud, ya estamos en la zona de la Av. Pueyrredón, lugar denominado popularmente como “El Once”, porque la zona tomó el nombre de la estación terminal del Ferrocarril Sarmiento, “11 de Septiembre”. Los rubros predominantes de los negocios son las telas, la ropa, los trajes de novia y el cotillón, y aparecen algunas galerías comerciales. La mayoría de los negocios ya están cerrados así que le gente que circula es poca y la calle se oscurece bastante. Si seguimos un poco más, ya llegamos al microcentro.
Entre Riobamba y Callao, sobre la mano izquierda, se ubica el Pasaje Enrique Santos Discépolo, una callejuela con forma curva que va exactamente de la esquina de Riobamba y Corrientes, a la de Lavalle y Callao, atravesando una manzana en diagonal. Allí funciona el teatro “El picadero”, que fue reabierto en el 2012. El antiguo teatro “Del Picadero” había comenzado sus actividades a principios de la década del 80, y fue sede durante 1981 del ciclo “Teatro Abierto” que se enfrentó a la dictadura; “misteriosamente” el teatro se incendió una noche de ese mismo año.

Pasaje Enrique Santos Discepolo

Y así llegamos finalmente a Callao y Corrientes, comienzo del “microcentro”, pero esta parte de Corrientes la dejamos para la próxima.
Para terminar, y ya que hablamos de Don Osvaldo Pugliese y su orquesta, y como Corrientes fue la calle por la que el tango fue ingresando desde los barrios al centro de la ciudad, vamos a escuchar al “Maestro” en el Teatro Colón.
Lamentablemente, como muchas otras cosas, orquestas de tango maravillosas como estas, ya no existen en la ciudad de Buenos Aires.