domingo, 7 de agosto de 2016

Y llegamos a la calle Corrientes

Es un orgullo, como escritores, haber llegado a la calle Corrientes; baluarte de las librerías, sobre todo de las librerías de viejo, de los cafés, de los teatros y del tango.
Los libros donde salimos Teresa y yo, ya están a la venta en la librería Hernández, en Corrientes entre Uruguay y Paraná.

Diez variaciones sobre el amor, la antología de cuentos de Teresa, donde yo participo con el cuento Spider que escribimos en conjunto.


Alucinadas, convocatoria en la que Teresa resultó ganadora con el cuento la Terpsícore.


Buenos Aires próxima, donde participamos con el cuento escrito en conjunto N. Bs. As. y donde compartimos antología con grandes amigos y escritores como Néstor Figueiras, Néstor Toledo, Pablo Martínez Burkett, Hernán Dominguez Nimo, Claudia Cortalezzi y Juan Guinot, entre otros.


Y Antología Steampunk. Cuentos del retrofuturo, la primer antología del grupo de escritores Los clanes de la luna dickeana, donde Teresa participa con el cuento Máquina de mi alma y yo con el cuento El subsuelo;  y donde compartimos antología con grandes amigos y escritores como Verónica Vázquez, Roxana Lozano, Jorge Korzan, Federico Caivano, Facundo Córdoba, Adrián Paredes, Marcelo Cardo y Rolando Condis, entre otros.









domingo, 31 de julio de 2016

Y hoy escuchamos rock nacional

Arrancamos con Un gato en la ciudad, de Miguel Mateos, cantada por él en su grupo Zas (1983); pasamos por Himno de mi corazón, de Miguel Abuelo y Cachorro López, cantada por Miguel Abuelo en su grupo Los abuelos de la nada (1984). El Témpano, de Adrián Abonizio, cantado por Juan Carlos Baglietto y Silvina Garré (1983); Canción del Pinar, de Jorge Fandermole, cantada por Silvina Garré (1983). Los dinosaurios, de Charly García, cantada por él (1983); No llores por mí, Argentina, de Charly García, cantada por Serú Girán (1982). Y terminamos con Mujer Amante, de Adrián Barilari y Walter Giardino, cantada por Rata Blanca (1990).
Años ´80s, década crucial para la Argentina, por lo menos para mí; así que si se les pianta un lagrimón, no se preocupen, no son los únicos...

































domingo, 24 de julio de 2016

Algunos apuntes sobre el café - parte II

De la zona de Harar, en Etiopía, el café se desplazó hacia el Mar Rojo, y de allí cruzó al actual Yemen.

Saná capital de Yemen antes de la guerra © UNESCO / Maria Gropa

En la antigüedad existió una importante ruta comercial entre Harar y el puerto de Al-Mucha, también conocido como Moka. Éste era el principal puerto de la península arábiga para las rutas comerciales con África Oriental y la India.
Al-Mucha fue durante un milenio sinónimo de Café, fue allí también donde, al parecer alrededor del 1200, un eremita islámico (maestro de la orden Shadhilya) llamado Alí ibn Umar Al-Schandeli, preparó por primera vez una infusión con los granos del café y lo hizo popular.
Existen muchas leyendas e historias sobre cómo Al-Schandeli descubrió los granos de café: que lo conoció mientras se dirigía a su casa orando, ayunando en el desierto, que se enamoró de la hija del rey y fue desterrado al desierto y sólo se pudo alimentar de granos de café, etc., etc. ...
Los Schandelis eran un grupo sufí. Entre el 1200 y el 1500, los derviches schandeli recorrieron la península arábiga viviendo experiencias religiosas con el café. Lo que se sabe con exactitud es que fue un miembro de este grupo quien volvió popular al café, que vivía en Al-Mucha y que todavía no tostaban los granos. Al parecer hacían un especie de guiso de granos de café, hojas y cardamomo. Hay quienes dicen que fue otro sufí, Al-Dhabhani de Adén, el que hizo la infusión con los granos.

Terrazas para el cultivo del café en Yemen

Fue también en Yemen donde hace 800 años se cultivó por primera vez el café, y ahí comenzó todo: en Nasmurade, cerca de Taiz y de Ibb, al sur de Yemen. El viajero inglés John Jourdain contó que los yemenitas convencieron a los europeos de que el café sólo podía cultivarse en Nasmurade. Hacia 1400, cuando los turcos invadieron Yemen, el café ya se tomaba en el mundo islámico. Según el primer comerciante inglés que llegó a Al-Mucha, había alrededor de 35 barcos, algunos de la India, que esperaban ser cargados con los costales de café apilados en los muelles. Los palacios se sucedían unos tras otros con sus príncipes sentados en almohadones y abanicados por sus esclavos, seguramente vigilando sus negocios. Incluso menciona un ejército privado dedicado a proteger el café, obviamente una de las principales exportaciones del lugar.
Para esos años, Al-Schandeli ya era considerado el patrono de los bebedores de café, y la mezquita donde fue enterrado es un lugar de peregrinación.
La teoría más aceptada es que el café comenzó a consumirse siglos después del surgimiento del Islam.
El café sufrió prohibiciones a lo largo de su historia: la primera en 1511, luego en 1525, en 1539, para cesar definitivamente en el 1600.
En Yemen el café es muy distinto al café turco (fuerte y espeso); es un café fuerte y claro, y funciona como un sabor más en su mezcla con clavo, cardamomo, azúcar y agua. Hay dos maneras de prepararlo: una llamada "pulverizada", que consiste en remojar en agua caliente una cuchara con café molido y condimentado, el cual generalmente se toma por la tarde; y la otra, que se hace hirviendo café y azúcar en una olla con mango largo, llamada ibrik, y se toma por la mañana, sirviéndose muy caliente. El café turco es fuerte, amargo y negro; el de Yemen es dorado brillante, más suave, dulce y su preparación es menos rigurosa. Los yemenitas también toman qisher, una bebida que se hace con las cáscara del café. Existe la versión mazghoul en la que es mezclado con jengibre.

Cafeto

Como ven, del cafeto se usa todo para hacer infusiones: el kati con la hoja, el qisher con las cáscaras y el café con los granos.



domingo, 17 de julio de 2016

Paul Delvaux

Paul Delvaux nació el 23 de Septiembre de 1897 en Antheit, Bélgica, y murió el 20 de Junio de 1994 en Veume, Bélgica. Comenzó siendo neoimpresionista y expresionista, y cambió su estilo influenciado por René Magritte y Giorgio de Chirico.
Éste es otro de mis pintores favoritos, junto con Hopper (del que ya hablé en un post anterior).
En sus primeras pinturas vemos paisajes realistas, pintados en tonos sepias, marrones, amarillos y verdes, y que muestran una fascinación de Delvaux, como ya vamos a ver en otros cuadros, por los trenes. En las dos primeras obras vemos estaciones, y en la tercera una vía elevada.


Vista de la estación del Quartier Léopold


Estación de Luxemburgo


Vista de Auderghem

Y en estas nuevas pinturas, ya con el estilo influenciado por de Chirico y Magritte, sigue con su fascinación por los trenes y aparece su fascinación por las mujeres y su misterio.

Trenes de atardecer

Soledad

En ambos cuadros tenemos la estación y el tren que representan: anhelo, cambio, misterio; la Luna, que representa lo femenino, lo misterioso y lo cambiante; y la nena, que en  Trenes de atardecer aparece con ropa clara, escondida detrás de una empalizada y con una Luna en cuarto creciente, y en Soledad aparece con una Luna llena, ya no está escondida y tiene un vestido rojo, la nena creció; aunque en ambos cuadros estén observando el tren. Como decía el tango Barrio de tango de Aníbal Troilo y Homero Manzi: "Un farol balanceando en la barrera y el misterio de adiós que siembra el tren", ¿en este caso el misterio de adiós a la niñez?
En El nacimiento del día, vemos a la mujer vinculada a la tierra y a la vida, la mitad inferior de sus cuerpos son troncos de árboles y la mitad superior muestra sus senos, el alimento, la vida.


El nacimiento del día

En El eco también vemos lo misterioso. En este caso el eco, un sonido espectral provocado por un ambiente determinado, está representado por una mujer, quien también simboliza el misterio. Aquí la luna está envuelta en neblinas que le dan un halo enigmático. Este cuadro fue usado por el escritor de ciencia ficción J.G. Ballard en su cuento El día eterno.


El eco

Tanto en El eco como en El diálogo, la mujer está colocada en un escenario en donde uno pondría a una divinidad: columnas, panteones. Las divinidades representan el Misterio con mayúsculas, y las mujeres aparecen en estos cuadros como esas divinidades.


El diálogo

En Las fases de la Luna 2 y en Las señoritas de Tongres, aparecen los hombres representando la racionalidad y los espíritus viejos que no comprenden el misterio de la mujer. Ya en Las fases de la Luna 2 ni siquiera la observan, ni a la mujer ni al paisaje lunar del exterior, sino que se contentan con mirar pequeñas rocas; no ven el todo sino el detalle. Y en Las señoritas de Tongres, el hombre las observa sin comprender la juventud, lo biológico, lo natural del abrazo. Los hombres aparecen llenos de ropa y las mujeres apenas tapadas con algo que las cubre.


Las fases de la Luna 2

El canapé azul

Las señoritas de Tongres

Y por último: lo que parecen representar para Delvaux el azul y el rojo, que se ven tanto en Las señoritas de Tongres como El canapé azul. El color azul es la placidez, el deseo, la joven que se deja acariciar, y el rojo la iluminación de otro tipo de conocimiento (más íntimo), representado por la vela; la que toca, la que actúa, la pasión.



domingo, 10 de julio de 2016

Hoy escuchamos a los gigantes del rock progresivo: Pink Floyd

Formado en 1965 y disuelto en 1995, vendieron 300 millones de discos en todo el mundo y marcaron a fuego durante treinta años al rock y a varias generaciones de personas, con sus dos genios: David Gilmour y Roger Waters. La película The Wall es un icono del cine. Yo recuerdo que en la década del '80 estaba todos los días en la trasnoche de determinados cines de la calle Lavalle (sí, esos que ya no están).
Vamos a deleitarnos con: Money, Another Brick in the Wall (Part II), Comfortably Numb, High Hopes y Louder than Words.













domingo, 3 de julio de 2016

La txalaparta - un instrumento tradicional vasco

Como ocurre con la mayoría de los objetos tradicionales, es muy dificil precisar su origen o la época en que surgieron.
Sobre este instrumento de percusión vasco no hubo referencias documentales hasta 1890, pero se cree que es muy anterior. Existen varias teorías sobre su origen: que servía como medio de comunicación -según dicen se escucha hasta 5 km a la redonda-, vinculado a los ritmos de trabajo colectivo, como el prensado manual de manzanas para hacer sidra, e incluso lo vinculan con el Semantrón utilizado durante la cuaresma para llamar a los fieles: un tabla de madera grande suspendida del techo y que se toca con martillos de madera, que en algunos lugares todavía se utiliza.
Según los estudiosos, es más cercano a instrumentos africanos o asiáticos que a instrumentos europeos. Pero sí formó parte de la costumbre europea de utilizar instrumentos de percusión en la festividades o eventos sociales. En Euskadi, particularmente en la noche de San Juan, en bodas o después de alguna jornada de trabajos colectivos; pero siempre de noche.
Como instrumento rural e identitario de la cultura vasca, casi estaba desaparecido en la década del '60 cuando los hermanos Artze, respetando las formas tradicionales, la vincularon a las vanguardias del momento: ritmos minimalistas liberados de melodías.
A partir de ese momento comenzó su crecimiento y su evolución, sostenidos hasta ahora por medio de escuelas. Pasando así, de forma natural, del campo a la ciudad. Y abriéndose, por consiguiente, a nuevas formas de interpretación, no solo como instrumento solista sino incorporándose a grupos y orquestas; siendo tono para celular, timbre de recreo en escuelas y dando el salto a la internacionalización.


El Museo de Instrumentos Musicales de Bruselas ya tiene una txalaparta donada por el Instituto Etxepare, junto con un conjunto de grabaciones con las diferentes formas de tocarla.
La apariencia del instrumento ha cambiado en las distintas épocas y tiempos. La imagen tradicional es: un par de cestos o canastos boca abajo, dos sillas o dos bancos; sobre estos sacos viejos, hierba seca u hojas de maíz para hacer de aislantes; y, sobre los aislantes, una madera (generalmente de Roble o Haya, actualmente se usan también otras maderas) de 2 m., por 20 cm., por 6 cm; con los soportes colocados a una quinta de los extremos de la madera. Se toca entre dos personas, cada una percute con dos palos (generalmente de fresno), de distintos largos y de forma cónica-troncal, tomándolos en forma vertical y moviéndolos de arriba hacia abajo.




Cada intérprete tiene su función, uno pone el orden-equilibrio y el otro el desorden-desequilibrio y todo se acelera hasta que se logra el orden-equilibrio irrompible. La conexión y la relación entre los txalapartaris debe trasmitirse al público.
Las normas de interpretación son estrechas, pero hay mucha libertad para improvisar y usar la imaginación.


Actualmente se puede tocar entre más personas y se usan más de una tabla. Hasta ahora no había música escrita para txalapartas, recién en estos tiempos se están afinando las maderas para lograr notas y escribiendo partituras.
Y para terminar vamos a ver tres videos: el primeo es el grupo Oreka Tx, el segundo es del grupo Kalakan y el tercero es del mismo grupo junto con Madonna en París tocando el tema "Sagarra Jo".













domingo, 26 de junio de 2016

Memory nos da una nueva alegría

Memory salió recomendada en Book Riot dentro de los 100 mejores libros de ficción especulativa traducidos al inglés desde distintos países del mundo.
Y en el capítulo Argentina, éstos fueron los elegidos:

-Ficciones by Jorge Luis Borges, translated by Anthony Kerrigan.
-Kalpa Imperial by Angélica Gorodischer, translated by Ursula K. Le Guin.
-Trafalgar by Angélica Gorodischer, translated by Amalia Gladhart.
-Memory by Teresa P. Mira de Echeverría, translated by Lawrence Schimel.




Gracias a Lawrence Schimel el traductor y a Joanne Merriam la editora, por hacerlo posible.
Y así empieza Memoria:

"Desde que tengo memoria, vivo en Olimpic.
Aunque mi padre dice que no nací aquí, que aquí llegamos cuando era muy pequeño; hará unos diez años, supongo.
Aquí murió mi hermana al nacer. De mi madre nunca habla.
En realidad, mi padre no habla casi nunca de nada.
No es que yo hable mucho, pero a veces siento la necesidad de comprobar que puedo hacerlo.
Mi vecino es el Señor Capadocia.
El Señor Capadocia es un hombre viejo, muy viejo. Tiene un chevy Bel Air rosa, descapotado, que jamás ha salido de su patio, y un perro que se llama Borzoi, pero que no es un borzoi sino algo indefinido, gris y grandote.
El Señor Capadocia es mi amigo. Bueno, todo lo amigo que un hombre de más de cien años puede serlo de un chaval de casi once.
Todos los días me llama y me deja jugar con Borzoi.
Mi padre no quiere que tenga un perro."


domingo, 19 de junio de 2016

Hoy vamos a escuchar un poco de música.

The Cranberries es una banda irlandesa formada en Limerick, en 1989, bajo el nombre de The Cranberry Saw Us. Formaron el grupo inicial: Noel Hogan (guitarra), su hermano Mike Hogan (bajo), Fergal Lawler (batería) y Niall Quinn (vocal). Niall era quien componía las canciones hasta que se fue del grupo y lo reemplazo Dolores O'Riordan como vocalista y compositora. The Cranberry Saw Us dejaron de existir cuando Dolores entró al grupo y pasaron a llamarse The Cranberries.
Una excelente banda, siéntense en un sillón, sírvanse un vaso de Jameson, de Baileys o de Guinness, y disfruten.













domingo, 12 de junio de 2016

Los cafés de Buenos Aires - Última parte


Hacia fines de la década del cincuenta y durante los sesenta, la bohemia se traslado al "bajo", cerca de dos polos de cuestionamiento de lo establecido: el Di Tella y la Facultad de Filosofía y Letras (que en ese entonces estaba donde ahora se encuentra el rectorado de la Universidad de Buenos Aires, UBA: Viamonte entre San Martín y Reconquista). 
En el Florida, en la calle Viamonte, se daban cita los responsables de la revista Contorno: Ismael y David Viñas, Noé Jetrik, Jorge Lafforgue y León Rozichtner entre otros.
Y acá no puedo dejar de mencionar un café poco nombrado por los historiadores de los cafés porteños, pero recordado por quienes concurrían: el Chambery, en Av. Córdoba y San Martín, en la esquina donde ahora está una juguetería, y cuyos propietarios eran mis tíos Juan y Eduardo, y donde mi papá era el barman (como se decía en aquella época). Recuerdo que mi papá nos contaba que allí iban: Ernesto Sábato a tomar siempre su copa de vino, Oliverio Girondo, el cantante de tango Alberto Morán y Alfredo Barbieri junto con sus compañeros de actuación en los teatros de revista, pero él era el único que iba con la ropa con la que actuaba: frac, galera y bastón.
Mucho tiempo después nos enteramos que se  allí también se reunían los surrealistas, y que en el Chambery se gestaron las revistas: La rueda y A partir de cero, las dos publicaciones surrealistas de la época. Concurrían entonces: Carlos Latorre, Julio Llinás, Enrique Molina, Aldo Pellegrini, Francisco Madariaga, Esteban Fazio, Alberto Greco, Luis Wells, Kenneth Kemble, Enrique Barilari y Mario Pucciarelli, entre otros.
Al Chambery lo mencionan en sus libros: Juan Jose Sebreli, "El tiempo de una vida"; Ernesto Goldar, "Vida cotidiana en la década del 50"; Olga Orozco y Gloria Alcorta, "Travesías. Conversaciones coordinadas por Antonio Requeni"; Osvaldo Borda, "Confesiones y Confusiones. retrospectiva del pintor y su época"; y la revista de artes visuales "Ramona" Nro. 47 del 2004, en el artículo "Un brindis por el sordo Masotta y sus cócteles explosivos".
También es nombrado en el diario La Nación del 25 de Junio de 1998, en el artículo "Luis Wells: álgebra y fuego. El maestro del informalismo saca a la luz sus pinturas recientes. Hasta el 11 de julio, su última obra, mezcla de rigor e intuición, puede verse en la galería Rubbers y en el Museo de Bellas Artes", y en Radarlibros, de Página 12, en el artículo: "Ubú rey de la patagonia. Ayer fue fundado el Novísimo Instituto de Altos Estudios Patafísicos de Buenos Aires, una institución pionera en esa Ciencia de lo Particular INVENTADA por Alfred Jarry" de Rafael Cippolini.

Mi papá (a la izquierda) y uno de los cocineros

Mi tío Juan (segundo a partir de la izquierda), el mozo y parte del personal

La carta del Chambery

La carta del Chambery


En los setentas, la bohemia emigró hacia la Av. Corrientes (entre Av. Callao y el Obelisco), a cafés como La Giralda, El Foro, Ramos (que ahora se convirtió en un local de una cadena de pizzerías —no quiero saber que pasó con el mural con caricaturas de maestros del tango que tenía en una de sus paredes: Carlos gardel, Astor Piazzolla, Osvaldo Pugliese, Anibal Troilo, Edmundo Rivero y Roberto Goyeneche alrededor de una mesa de café—), y La Paz, refugio de los intelectuales de la izquierda argentina, que ahora tiene un drugstore en la entrada. Frecuentaban La Paz: Manuel Puig, Osvaldo Soriano, Rodolfo Rabanal, Abelardo Castillo, responsable de las revistas: El Escarabajo de Oro y El Grillo de Papel junto con Ricardo Piglia, Horacio Salas e Isidoro Blaisten.


La Paz en sus viejos tiempos

Todo este movimiento cultural terminó con la última dictadura militar, entre 1976 y 1983. En la década del ochenta volvieron los debates y surgieron las librerías-café, a donde concurrían los escritores. Hablamos de locales como Gandhi y Clásica y Moderna.


Foro Gandhi (actualmente ubicada en otra dirección, ya sin el café)

Y en los últimos años aparecieron las cadenas como nuevos lugares de reunión, cada uno con sus identidades y con sus grupos de clientes: los pequeños locales que sirven café gourmet, los que sirven café de origen, y los cafés que además venden café en grano o molido. Ojalá este nuevo período neoliberal no termine con ellos.

Qué mejor para terminar esta serie de posts que ver dos videos del programa de TV: Polemica en el bar, con siete capos cómicos: Adolfo García Grau, Javier Portales, Fidel Pintos, Juan Carlos Altavista (como "Minguito Tinguitella"), Vicente La Russa (como "el preso", que era el mozo) y Alberto Irizar (como "el gallego", que era el dueño del bar). Empezó siendo un sketch del programa Operación Ja ja, en 1963, y en 1972 pasó a ser un programa independiente.
Y también un video con el tango que mejor cuenta "el café": cantado por Edmundo Rivero, "Cafetín de Buenos Aires", con letra de Enrique Santos Discépolo y música de Mariano Mores.









domingo, 5 de junio de 2016

Los cafés de Buenos Aires II

Los cafés literarios empezaron a surgir en Buenos Aires en la Belle Epoque.
Entre 1893 y 1914 los modernistas que seguían a Rubén Darío: Roberto J. Payró, Alberto Holmberg y José Ingenieros, entre otros; y sus sucesores: Evaristo Carriego, Alberto Gerchunoff, Enrique Banchs y Horacio Quiroga, y más; se reunían en Los Inmortales, a donde también concurrieron, a su paso por Bs. As., Jacinto Benavente y Ramón del Valle Inclán.
A La Brasileña asistían Baldomero Fernández Moreno, un grupo de escritores anarquistas alrededor de Alberto Ghiraldo, y Ricardo Olivera y Manuel Galvez, fundadores de la revista Ideas.
En los años veinte, Macedonio Fernández concurría a La Perla (no confundir con el mítico La Perla, donde "surgió" el rock nacional de la mano de Tanguito, Miguel Abuelo, Lito Nebbia y otros, lugar donde se escribió La Balsa).
En la misma época, el grupo Boedo, que se reunía en El Japonés, postulaba la misión social del escritor.
Hacia finales de los veinte, entran en escena el mítico Café Tortoni, fundado en 1858, con el grupo La Peña que se declaraba neutral en el "enfrentamiento" entre el grupo Florida, de La Richmond, y el grupo Boedo, de El Japonés. Los primeros en frecuentar el Café Tortoni fueron un grupo de escritores, músicos, pintores y periodistas encabezados por Benito Quinquela Martín. Entre sus habitués de todas las épocas estuvieron: Antonio Cunill Cabanillas, Ricardo Güiraldes, Edmundo Guibourg, Ulyses Petit de Murat, Raúl Scalabrini Ortiz, César Tiempo, Conrado Nalé Roxlo, Francisco Luis Bernárdez, Leopoldo Marechal, Alfonsina Storni, Emilio Pettoruti, Xul Solar, Raúl González Tuñon, Baldomero Fernández Moreno, Jorge Luis Borges y Carlos Gardel.


Café Tortoni


En la Richmond, fundada en 1917, en la calle Florida 468, y que ya no existe, —en el local al que por suerte se le pudo salvar la arquitectura y parte del mobiliario, hay un negocio de venta de zapatillas "alta llanta"—, se gestó en 1924 el periódico Martín Fierro que reunía a los escritores: Conrado Nalé Roxlo, Cayetano Córdova Iturburu y Ernesto Palacio, entre otros, y a quienes se agregaron después los responsables de las revistas Proa, Prisma e Inicial aparecidas a partir de 1921: Jorge Luís Borges, Antonio Güiraldes, Macedonio Fernández, Oliverio Girondo, Francisco Luis Bernárdez y Leopoldo Marechal. También Sigfrido Radaelli responsable de la revista Megáfono.
Por suerte, otros locales como el Petit Colón, Los Galgos o el London City, donde escribía Julio Cortázar, fueron arreglados y puestos a nuevo conservando el estilo y la arquitectura originales.


Richmond


En los treinta, los bares y cafés de Av. de Mayo albergaron a los escritores españoles perseguidos por el franquismo, como el Iberia, donde paraba Federico García Lorca. Enfrente del Iberia estaba el Español, donde se reunían los simpatizantes de Franco, y los habitués de ambos terminaban, como era de esperarse, a las trompadas en plena esquina de Salta y Av. de Mayo. Las lámparas del Iberia tienen todavía los colores republicanos. Ahí tuvimos las reuniones del grupo de escritores de ciencia ficción, fantasía y terror Los Clanes de la Luna Dickeana desde su inicio hasta el 2014; durante el 2015 pasamos por Federico y La Paz; y este año hacemos las reuniones en el Starbucks de Corrientes y Rodríguez Peña que, aunque no lo crean, tiene un excelente café; pidan el café del día, si les gusta fuerte tiene que ser un Sumatra, un Espresso o un Italian Roast, y si les gusta más suave: un Kenya, un Colombia o un Guatemala Antigua.


Parte del grupo Los clanes de la Luna Dickeana en el Iberia


Antes de llamarse Iberia, este café se llamaba La Toja, y allí concurrían los dirigentes de la Unión Cívica Radical cuyo comité central estaba en la cuadra siguiente.
Muchos cafés de la Av. de Mayo albergaron a los escritores españoles en el exilio, como: Rafael Alberti, María Teresa León, Jacinto Grau, Alejandro Casona, Ricardo Baeza, Eduardo Blanco Amor, Manuel de Falla, Rosa Chacel, Ramón Gómez de la Serna y otros. Por esos años surgió la revista Signo, en el subsuelo del Hotel Castelar, donde concurrían Raúl González Tuñón, Alfonsina Storni, Norah Lange, Leopoldo Marechal y Enrique Amorín, entre otros.


Hotel Castelar


Esa es la década en la que las mujeres escritoras y poetas comienzan a concurrir a los cafés literarios: Alfonsina Storni, Norah Lange, Margarita Abella Caprile, Amparo Mom y Nelly Merino Carbahlo.
En los cuarenta, La Helvética vio en sus mesas a Manuel Mujica Láinez, Alejandro Sirio, Valentín de Pedro y Guillermo Guerrero Estrella.
En las décadas del treinta y cuarenta también proliferaron en el "bajo" (en la zona del puerto), los cafetines llamados "piringundines", mezclas de café, salones de baile y burdel, a los que también concurrían escritores y poetas.
Y qué mejor que cerrar el post con uno de los mejores tangos que reflejan los cafés de Buenos Aires, "Café La Humedad" de Cacho Castaña quien aquí lo canta: