lunes, 1 de mayo de 2017

Más recomendaciones internacionales de obras de Tere

Y hoy publicamos dos recomendaciones internacionales de novelettes de Tere, y unas palabras sobre Tere  del editor español  Israel Alonso y el anuncio de la publicación de la antología Diez variaciones sobre el amor en su editorial Cerbero.

1: Rachel Cordasco, quien trabaja por hacer visible a la ciencia ficción y la fantasía traducida al inglés y publicada en Estados Unidos, escribió esta nota en la prestigiosa revista electrónica de una de las más importantes editoriales del género del mundo, la editorial norteamericana TOR, en la que da su opinión sobre las alternativas a los candidatos a los Premios HUGO (algo así como los Óscar de la Ciencia Ficción), y en la categoría novelette, recomienda "Terpsichore", la versión en inglés de "La Terpsícore" de Teresa, como una competidora fuerte dentro de esa categoría, al mismo nivel del resto de las publicaciones norteamericanas e internacionales.


Let’s Stop Overlooking SFF in Translation

You’ve seen the list of the finalists for the 2017 Hugo Awards, and it’s a good selection, this year. What excited me the most about it? The fact that for the third year in a row, a work of speculative fiction in translation (SFT) has made it into the finals round—this year it’s the vast, complex, brilliant end to the Three-Body trilogy, Death’s End by Cixin Liu, masterfully translated by Ken Liu and published by Tor.
But…nothing else in translation made it onto the list. Now, you may say “yeah, but how many novels and stories translated into English did we even get in 2016, and how many of that presumably small number are any good?”
My answer: as someone who closely follows SFT, I can safely say that the numbers are impressive and the quality is top-notch. Last year (as far as I can tell), twenty-nine novels, eight collections of stories, six excerpts from novels, and thirty-three short stories were translated and published in English for the first time. They came from Cuba and China, Russia and Argentina, Iraq and Israel, and everywhere in between. Some have been short- or long-listed for major awards; many received glowing reviews in online and print publications.
Some of my favorite works of SFT from 2016 were stories about gentleman zombies, physics-defying spaceships, giant space amoeba, and an unexpected and thoughtful take on time travel. I encourage you to read the books and stories on this list, and then continue to look for SF in translation—you’ll even find that many of the shorter works are available for free online. These stories are beautiful and terrifying, brilliant and diverse in style and content, and they deserve greater recognition; so, let’s give it to them…
The following list (modeled after the Hugo Award categories) includes some of my favorite works of SFT from 2016. For a complete list, head on over to the Speculative Fiction in Translation website.

Best Novelette

     .  “Terpsichore by Teresa P. Mira de Echeverria, translated by Lawrence Schimel (Strange Horizons, October): This is the story of how one woman journeys by special ship through various realities, meeting her alternate selves in the process.

2: En una entrevista al editor y escritor español Israel Alonso, él explica por qué piensa editar en su sello Editorial CERBERO, un libro de cuentos de Teresa en España (Diez variaciones sobre el amor), y cuáles son las características de su obra y de su talento como escritora por los cuales la eligió:

~Entrevista~ Israel Alonso, un editor fuera de lo común


Si durante estos últimos meses se habla de algo en el mundillo, es sin duda de la Editorial Cerbero. Llegó a nuestros oídos en noviembre de 2016, pasaron diciembre poniéndonos los dientes largos y en enero se estrenaron con la colección Wyser, donde hasta el momento llevan publicadas seis novelas cortas en formato bolsilibro. ¿Pero quién se esconde tras las tres cabezas del can? Hoy entrevistamos a Israel Alonso, escritor, poeta y editor.
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9. Para el próximo mes has anunciado la publicación de una colección de relatos con mucho "amor" de una autora sudamericana. ¿Nos puedes contar algo de ella?

La autora es Teresa P. Mira de Echeverría y escribe tan bien que corta la respiración. Es una maestra en tejer historias con un alto componente weird desde una poética alucinante. En sus textos, prácticamente cada frase es una puñalada. Preciosista. Rotunda. Estamos emocionadísimos con este lanzamiento, porque para nosotros no solo supone nuestro primer libro «grande», sino que nos sentimos como el que tiene en sus manos el mapa de un tesoro que solo han podido ver unos cuantos.

El libro ya se ha editado, en Argentina, hace unos años. Se llama Diez variaciones sobre el amor y es un compendio de relatos que explora, desde una óptica que oscila entre la ficción especulativa, la fantasía y el new weird, distintas visiones del amor. Hay criaturas–poema, hay seres con apariencia de animales, hay sirenas, hay… Es una joya. Es inconmensurable. Y estamos deseando que lo leáis.
Para la cubierta hemos contado con Cecilia G.F., que también ilustró las portadas de nuestros bolsilibros de marzo. No podía ser de otra manera. Cecilia tiene un talento innato y un don especial para reflejar según qué cosas, además de un radar especial para la ciencia ficción. Me siento cómodo trabajando con ella. Se mueve muy bien bajo presión, siempre tiene los encargos a tiempo, apenas protesta cuando hay problemas de última hora y… joder, solo hay que ver lo que hace. No se puede no querer trabajar con ella.

3: Las integrantes del blog LA NAVE INVISIBLE, que ya habían recomendado en su página "El tren"; en una entrevista realizada por Cristina Jurado para la revista Súper Sonic nro. 7, responden a una pregunta sobre las escritoras de habla hispana que ellas recomiendan, nombrando a Teresa como una de las "talentosas voces nóveles" del género:

LA NAVE INVISIBLE: LUCHANDO CONTRA LA INFRARREPRESENTACIÓN DE LAS ESCRITORAS DE GÉNERO

De un tiempo a esta parte el esfuerzo colaborativo se han convertido en el motor de una serie de iniciativas destinadas a provocar cambios en nuestra sociedad, abogando por una mayor igualdad de oportunidades para todos. Precisamente en este tipo de actividades se enmarca La Nave Invisible, una página web colaborativa y feminista formada en su mayoría por blogueras que quiere acabar con la falta de visibilidad de las autoras en la literatura de ciencia ficción, fantasía y terror en español. Desde su inicio en 2016 no han dejado de trabajar desde las redes sociales para ofrecer una ventana que muestre los trabajos de autoras, traducidas o que escriben en español, proponiendo entrevistas, reseñas, fichas sobre las escritoras y colaborando con otras iniciativas para acercar trabajos de creadoras que antes eran poco o precariamente difundidos. Al tratarse de una labor grupal, hemos decidido realizarles una entrevista en grupo y aquí os enseñamos el resultado de lo que acabó siento una charla muy productiva.
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CJ: Si alguien os pidiera una lista de recomendaciones de autoras de género en español, ¿qué nombres incluiríais y por qué?
Pero también le tenemos un aprecio especial a esas talentosas voces noveles /.../ Teresa P. Mira de Echeverría, con su imaginación, sus descripciones potentes, sus grandes personajes y su estupendo manejo de las emociones,..





domingo, 16 de abril de 2017

Una nueva reseña sobre "EL TREN" de Teresa

Acá una nueva y excelente reseña de la novelette de Tere, EL TREN, que salió en el sitio "La Nave Invisible", dedicada a "ciencia ficción, fantasía y terror en femenino".
Aquí abajo la pueden leer:

Reseña: El tren

Cuando la editorial Café con leche se puso en contacto con nosotras para ofrecernos la posibilidad de reseñar esta novela, fui de las primeras en presentarse voluntaria. Había leído la sinopsis cuando se publicó el libro y me había llamado la atención desde el primer momento, porque contaba con elementos que adoro en una lectura: extensión corta, ciencia ficción y relaciones no normativas. Por eso no podía dejar escapar la oportunidad.
Portada de la novela
El tren es una novela corta, de unas 150 páginas en la edición física, que nos cuenta una peculiar historia de exploración espacial, con tintes steampunk y con una fuerte carga filosófica. Además, las relaciones personales tienen un peso muy importante en la trama.
La autora, Teresa P. Mira de Echeverría, es una escritora argentina doctora en Filosofía, que trabaja como docente y se dedica a investigar sobre la relación entre ciencia ficción, filosofía y mitología, algo que se refleja muy bien en El tren. Además de esta, Teresa Mira tiene publicadas otras dos novellettes, una antología de relatos y una decena de cuentos distribuidos entre recopilaciones y revistas. Precisamente fue uno de sus relatos, La Terpsícore, el que ganó la primera edición del concurso Alucinadas.
Pero pasemos a hablar de la novela en sí.
En un planeta del que conocemos pocos detalles, un grupo de investigadores liderados por el sintagmatarca (jefe de operaciones) Jules Gare se embarca en una misión de exploración a bordo de un tren. Sí, sí, de un tren, habéis leído bien. Este tren, de dimensiones descomunales para contener en su interior tanto a la tripulación como los víveres y combustibles para un viaje que se prevé muy largo, se ha construido a medida para poder moverse por unas extrañas estructuras con forma de vía que dan la vuelta por entero al planeta investigado. El objetivo de la misión consiste en averiguar adónde conducen esas “vías”, quién las ha construido y establecer contacto con los nativos del planeta, una raza conocida como los astados.
La novela está narrada en primera persona por el sintagmatarca Jules, que es el protagonista indiscutible de la historia. Como comandante de la misión, es el que toma las decisiones y el que, en última instancia, “hace que ocurran las cosas”. Aun así, hay dos secundarios cuyo peso también será determinante a la hora de hacer avanzar la trama: Polter Rassvet y Pierre Quai.
Y es que, como he dicho al principio, las relaciones personales tienen una importancia capital en esta novela, que ya desde las primeras páginas nos muestra sus cartas hablándonos de la relación a tres bandas que existe entre esos tres personajes.
Y tener a alguien a quien admirar es vital para mí. Sé fehacientemente que, si algo en mi vida llegase a ser más importante que el amor, entonces estaría perdido. Y, en mí, el amor siempre surge de algún tipo de admiración. Sería imposible amar a quien no admirase.
Jules tiene una relación estable con Pierre y, a pesar de que su compañero no comparte su visión sobre el poliamor y las relaciones abiertas, de vez en cuando Jules tiene affairs con otras personas.
Precisamente es en este punto en el que entra Polter.
Polter es un muchacho que se enrola en la misión de exploración para ir en busca de su hermana Aurora, que supuestamente ha sido secuestrada por los astados, los nativos del planeta. Polter es un eosita (no tengo muy claro qué es eso, si una religión o una raza; probablemente son seguidores de la diosa Eos, a la que Jules menciona casi al principio de la historia) y está destinado a casarse con su hermana, según sus leyes y creencias. Por eso es incapaz de plantearse siquiera una relación sentimental con nadie que no sea de su propia línea directa de parentesco.
Pero todo eso cambia cuando, antes de que empiece la misión y aprovechándose de que el chico se encuentra bajo los efectos del alcohol, Jules lo seduce y se acuesta con él.
La relación que establecen Jules y Polter no es una relación de amor romántico, ni tampoco una relación basada simplemente en el sexo. Ambos se aprecian y se quieren, pero a la vez tienen muy claro que sus otras relaciones son más importantes (la que Jules mantiene con Pierre y la que Polter debe mantener con Aurora).
A primera vista, y puesto que todo esto es lo primero que leemos al empezar la novela, sin que se nos cuente apenas nada más de lo que rodea la misión, puede dar la sensación de que estamos ante una historia romántica. Pero no es así. O no es, al menos, solo así. El componente de las relaciones es muy importante en la novela, pero no lo es solo por el placer de leer sobre ellas, sino por las consecuencias que tienen en las decisiones que toman los personajes ante las situaciones a las que se enfrentan. Porque los personajes no son seres aislados entre ellos, sino que vienen influenciados por sus circunstancias.
Como podéis ver, además, Mira muestra una gran variedad de formas afectivas entre sus personajes. Jules habla de su bisexualidad y de su capacidad de amar a más de una persona a la vez. Polter es un caso parecido, aunque su relación con su hermana es, en realidad, impuesta por sus creencias. Aun así, él la acepta sin dudarlo, como algo que debe ser y que es positivo; ni siquiera puede plantearse la idea de que el incesto sea malo de algún modo. Pierre por su parte vive con dificultad las relaciones que Jules tiene con otros, fuera de la que mantiene con él, porque le crean inseguridad y le hacen dudar de lo que Jules siente por él.
Por otro lado, y más adelante en la trama, también vemos relaciones de humanos con alienígenas y, aunque no se llega a profundizar mucho en ellas, sí se nos muestran algunas pinceladas al respecto, exponiendo las particularidades de esas formas diferentes de ver el amor y el mundo en general.
Pero dejando a un lado el tema de las relaciones, que colman lo que sería la introducción de la novela, tenemos que el resto de la historia pasa a centrarse en la misión en sí y en los descubrimientos que el grupo de exploración hace en el planeta.
No voy a dar muchos detalles de esta parte para no entrar en spoilers y porque me parece que es mejor enfrentarse a los descubrimientos que el grupo realiza a lo largo de la novela sin saber mucho sobre ellos. Pero sí diré que es una parte muy interesante y adictiva, llena de acción y giros inesperados, que hacen que una vez te hayas adentrado en ella no puedas despegar los ojos de las páginas hasta haber llegado al mismísimo final. Un final que, de todos modos, no podría ser más abierto y te deja con la sensación de desasosiego que producen las preguntas sin respuesta.
Lo curioso del worldbuilding de esta novela es que tiene una estética muy retro. Para empezar tenemos que, aunque en la novela se mencionan los satélites que orbitan alrededor del planeta y que dan información del mismo al grupo de exploración, el tren en el que se mueven funciona con carbón que los operarios de la cabina se encargan de palear en la caldera. La estructura militar de la misión y los uniformes que nos describe la autora nos hacen pensar en una estética militar que mezcla elementos de la primera mitad del siglo XX con elementos de la Grecia clásica. Además, las funciones de los integrantes de la misión se denominan usando rangos de la antigua Grecia, como llamar hoplitas a los miembros, o sintagmatarca al jefe de la misión, o diloquita al segundo al mando, o que el organismo del que depende la misión se conozca como la Polis.
Iba envuelto en mi capa de gala, una prenda poco práctica, llena de medallas y galones destinados a despertar admiración y a intimidar. El tejido con el que estaba fabricada era una mezcla de gruesa lana gris y finísimos hilos de cobre. El cobre tejía símbolos sobre la lana —que ilustraban la historia misma de la Polis— y una orla de terciopelo color bronce remataba el cuello y el borde inferior.
Por otro lado, aunque todo lo que aparece está bien descrito, especialmente el tren, los paisajes que rodean al convoy o a los alienígenas que se cruzan en el camino de la expedición, los detalles del mundo en el que se mueve la historia son muy vagos; así que no sabemos muy bien quién es en realidad la persona o personas que han puesto en marcha la misión en sí o qué buscan con ella, más allá de establecer contacto con los nativos y averiguar el origen de las vías (¿quieren colonizar el planeta?, ¿es algo que realizan en todos los planetas con vida inteligente que encuentran?, ¿cuándo llegó la humanidad al planeta del que hablamos?).
El tren avanzaba a toda marcha, pitando y bufando. Las vías eran líneas uniformes de plata sin empalmes, por lo que suscitaban el característico redoble intermitente de todo trayecto en tren. Así, el ritmo era tan homogéneo en su traqueteo tranquilizador como los brazos de la madre que jamás extrañé. Podía trazar su ininterrumpida cadencia con mi propio corazón.
Algo que me gustaría destacar de la prosa de Teresa Mira es que es capaz de sumergirte en un mundo extraño y lleno de estructuras y situaciones difíciles de imaginar, describiéndolas con suficiente poesía pero sin excesivas florituras para hacer ese mundo cercano y comprensible para el lector. Un mundo que además resulta muy bello y realmente dan ganas de visitar o, al menos, de poder ver con los propios ojos. Además sorprende que en una historia tan corta se puedan tocar tantísimos temas como pueden ser la enfermedad, la muerte o las relaciones entre distintas culturas sin que resulte sobrecargado.
No puedo decir más que cosas buenas de esta lectura. ¡Si me duró apenas dos días! Es cierto que no es un libro muy largo y se lee muy bien, pero realmente se me hizo muy corto y lo disfruté muchísimo. Iba predispuesta a que me gustase por todo lo que prometía, pero es que realmente vi cumplidas mis expectativas. Conecté muchísimo con el estilo de la autora, poético y descriptivo, pero sin que por ello se hiciera aburrido o dejara la acción a un lado. He sentido muy cercanos a los personajes y a sus dilemas morales, y me ha encantado que el tema de las relaciones estuviera tan presente en la trama. Además, me ha encantado descubrir el mundo que Teresa Mira crea en estas páginas y cuando terminé de leer me quedé con ganas de saber más al respecto. Por todo eso lo recomiendo muchísimo. Vale mucho la pena.
Anna Roldós
Anna Roldós (Reseñas/Novedades/RRSS): Irilaya. Química de formación, librera de vocación; me leo hasta los prospectos de los medicamentos. Enamorada de Japón, del manganime, de los videojuegos, de la animación y de la ilustración. Me encanta la ci-fi. También escribo.




domingo, 9 de abril de 2017

Dos cuentos más de Tere

Dos alegrías más. En Junio sale  a la venta en España la antología Dark Fantasies, con edición y selección de Mariano Villarreal, con el cuento de Tere "Los reyes muertos", y en el portal Ficción Científica de José Antonio Cordobés Montes, acaba de salir "Taijitu" el cual ya pueden leer en forma gratuita (hagan clic en el librito):


Mariano Vilarreal nos ha confirmado [FANTÍFICA] que Dark Fantasíes se distribuirá para los mecenas el próximo
mes de mayo y su lanzamiento comercial (en librerías especializadas) tendrá lugar a lo largo de junio. Además, os mostramos en exclusiva la portada definitiva de la antología: la ilustración «As you wish…» del brasileño Tullius Heuer, y también el índice completo de contenidos:


Parte 1: Dark Fantasies

  • Hijas hambrientas de madres famélicas de Alyssa Wong. Traducido por Arrate Hidalgo.
  • La hija del fabricante de ataúdes de Angela Slatter. Traducido por Alexánder Páez.
  • Cuando termina, él la coge de Eugie Foster. Traducido por Pilar Ramírez Tello.
  • Cántame tus cicatrices de Damien Angelica Walters. Traducido por David Tejera Expósito.
  • El mar de árboles de Rachel Swirsky. Traducido por Pilar San Román.
  • La novia de Frankenstein de Mike Resnick. Traducido por Ramón Peña.
  • Magdala Amygdala de Lucy A. Snyder. Traducido por Manuel de los Reyes.
  • Dale miel cuando la oigas gritar de Maria Dahvana Headley. Traducido por Manu Viciano.
  • Tu suffering nos protegerá de Mercurio D. Rivera. Traducción de Arrate Hidalgo con la colaboración de Maielis González.
  • Corriente y remanso de Caroline M. Yoachim. Traducido por Mariano Villarreal y revisado por Pilar San Román.

Parte 2: Oscuras Fantasías

  • Antemusa Bar & Club de Víctor Selles.
  • Profundo, profundo en la roca de Ferran Varela.
  • Cuchara de plata de Alfredo Álamo.
  • Humo y espejos de Elia Barceló.
  • Los reyes muertos de Teresa P. Mira de Echeverria.
  • Habba Habé de Ludo Bermejo.
Por si fuera poco, los mecenas y aquellas que reserven en libro antes de su distribución comercial recibirán también el relato El naturalista de Maureen F. McHugh, con traducción de Carlos Pavón.
Y acá tienen el link a "Taijitu", espero que les guste:





domingo, 2 de abril de 2017

Siempre que llueve: música

Y sí, los vikingos conquistaron el mundo; Benny, Anni-Frid, Agnetha y Björn formaron, entre 1972 y 1982, el grupo ABBA, una de las más grandes bandas de pop, disco, dance y glam de todos los tiempos. Los cuatro, de distintas formas, estuvieron vinculados a la música desde muy chicos, lo cual se nota tanto en sus temas como en sus interpretaciones.

 ABBA (de izquierda a derecha): Benny Andersson, Anni-Frid Lyngstad, Agnetha Fältskog y Björn Ulvaeus

Y empezamos con Dancing Queen.

ABBA - "Dancing Queen"

Seguimos con Super Trouper.

ABBA - "Super Trouper"

Money, money, money.

ABBA - "Money, Money, Money"

Uno de sus últimos temas, del álbum The Visitors: The Day Before You Came, con unos paisajes bellísimos, por lo menos para mí que me encantan los trenes.

ABBA - "The Day Before You Came"

Seguimos con dos pesos pesados: Gimme! Gimme! Gimme! y Thank You for The Music, un bellísimo tema.


ABBA - Gimme! Gimme! Gimme!



ABBA - "Thank You for The Music"

Y terminamos con una perlita: Does Your Mother Know, donde canta Björn y ellas hacen el coro.

ABBA - "Does Your Mother Know"




jueves, 30 de marzo de 2017

Mañana viernes 31 de Marzo, se cumplen 8 años del fallecimiento de Raúl Alfonsín


  Para muchos, yo incluido, El Padre de la Democracia; porque era el único de los candidatos que podía llevar adelante la transición y establecer un corte histórico definitivo con respecto a los años anteriores de inestabilidad constitucional.
  Atacado por las corporaciones de todo tipo, no solo las económicas, y por quienes no entendían muy bien de qué iba la cosa y qué era lo que estaba en juego, pudo, a pesar del golpe económico de 1989, entregar la presidencia a otro presidente elegido por el pueblo.
  Para los que iniciamos nuestra militancia en la escuela secundaria y después pasamos a hacerlo en la universidad, escuchándolo, leyéndolo y aprendiendo, va a ser muy difícil encontrar a alguien que pueda llegar a su altura conceptual y de análisis de las cuestiones políticas. Sobre todo viendo la pobreza intelectual y cultural de muchos dirigentes. Era un placer escucharlo durante aproximadamente un hora hablando de cuestiones políticas, tanto nacionales como internacionales, y es sumamente pedagógico leerlo.
  Nos propuso una idea de país a futuro, más allá de las cuestiones coyunturales, lo cual en un país habituado al cortoplacismo, tuvo como consecuencia que a mucha gente no le interesara.
  Muchos nos sentimos huérfanos políticos desde hace 8 años, pero con las convicciones y los conceptos intactos, y con la idea de país que nos propuso bien clara, y con la esperanza de que alguna vez se pueda realizar.

  Gracias Raúl


Su gesto característico en la campaña de 1983


Del Congreso a la Casa Rosada el 10 de Diciembre


Recibiendo la banda presidencial

Recibiendo el bastón presidencial
Ernesto Sábato entregando el informe de la CONADEP


Con Juán Pablo II


José Sarney, Alfonsín y Julio María Sanguinetti en el inicio del Mercosur
Alfonsín con el rector normalizador de la Universidad de Buenos Aires


Alfonsín silvado en la Sociedad Rural, cuyo presidente mira y no hace nada
Otro de sus gestos como orador
En su departamento de Capital Federal
Alfonsín en un homenaje


domingo, 26 de marzo de 2017

Hoy, mi cuento "La quimera"

LA QUIMERA

Guillermo Echeverría

 
El sótano tenía un aroma levemente acre. Era un espacio vacío, poco aprovechado. En un costado, una pila de barricas de jerez que todavía tenían bebida en su interior.
  Recorriéndolo, descubrí una baldosa con una cerradura; miré a mí alrededor para ver si encontraba la llave y la hallé escondida entre dos de las barricas. Haciendo fuerza vencí a la herrumbre y abrí la cerradura; la baldosa hacía las veces de puerta hacia otro sitio más profundo. Iluminé con una linterna, pero no se veía el final de la escalera, así que decidí bajar. Mientras descendía resbalé varias veces; una fungosidad blanca fosforescente cubría los escalones tallados en la piedra y parte de las paredes. Cuando legué al final, me encontraba en un amplio espacio desde el cual se abrían seis túneles. Elegí uno y me aventuré por él.
   Las catacumbas olían a humedad. 
  Mientras caminaba, los ladrillos que revestían el pasillo eran tan resbaladizos como la escalera. A éstos los cubría una especie de leche viscosa y amarillenta, mientras que las paredes chorreaban un moho verdoso.
  Cualquier ruido era amplificado varias veces por el eco. 
  A lo lejos, se sentía el correr de un río subterráneo.
  Llegué a una pequeña estancia.
  Allí estaba.
  La bolsa amniótica colgaba de la pared. Un hongo rojo brillante unía la bolsa a los viejos ladrillos. Algo latía en su interior.
  Durante varios días retorné para observarla y tomar notas. Cada jornada permanecía allí más tiempo que la anterior.
  Poco a poco la bolsa fue agrandándose y perdiendo su color rosado hasta hacerse casi transparente. 
  Cuando la transparencia era ya prácticamente total, dejó ver lo que crecía en su interior: dos piernas con la articulación hacia atrás, dos pequeños espolones que apenas asomaban en los tobillos, una cola que crecía desde el final de la espalda y dos alas apenas membranosas.
   El crecimiento se fue acelerando con el transcurrir de los días. La bolsa, con el paso de las semanas, ya tocaba el piso.
   Todas las partes de aquel cuerpo fueron definiéndose.
  Finalmente la bolsa se desprendió y el hongo se deshizo en pedazos. Hasta aquel momento no me había percatado de que el hongo se había marchitado hasta ponerse negro.
  Luego de dos días, los rasgos ya estaban perfectamente claros: ojos rasgados, nariz con un leve respingo en la punta, labios gruesos, orejas casi inexistentes. No había cabello en su cabeza y poseía branquias a los costados del tronco.
  El color rojo de su piel era deslumbrante.
  Ya faltaba poco, el saco estaba secándose sobre ella.
  Al día siguiente abrió su boca y comenzó a respirar. Extendió sus pies y brazos para romper la bolsa, que se quebró en pedazos.
  Al salir, apoyó sus rodillas y sus manos palmeadas en el piso, y vomitó un líquido negro.
  Una línea espesa de pelo marrón salía de su nuca, atravesaba su espalda por el medio de sus alas, y se perdía en su entrepierna.
  Su cola se balanceaba rítmicamente.
  Abrió sus ojos y miró a su alrededor.
  Extrañamente era muy bella, a pesar de su rareza.
  De a poco se paró sobre sus patas, tambaleándose un poco hasta estabilizarse. 
  Me observó largo rato. Miró con atención todo lo que la rodeaba. Entreabrió su boca, surgió de su interior una lengua bífida color bordeaux, y la agitó varias veces.
  Ahora que estaba de frente hacia mí, observé que la línea de pelo marrón surgía de su entrepierna, atravesaba su vientre, pasaba por entre sus pequeños senos y terminaba en su cuello. También poseía vello en las axilas.
  Súbitamente caminó por el lugar.
  Olió.
  Observó.
  Desperezó sus alas, las extendió, y las volvió a cerrar.
  Me miró a los ojos y pronunció un extraño sonido: zsatshig´kur. Vio que no causaba ningún efecto en mí y volvió a repetirlo: zsatshig´kur. Su voz era cavernosa y grave.
  Su gesto pasó de la confusión al enojo. Inesperadamente abrió sus majestuosas alas de membranas rojas y negras, miro hacia arriba, y una ráfaga de fuego salió de su boca iluminando todo el lugar y quemando los hongos que teñían el techo.
   Volvió a mirarme y comenzó a correr por un estrecho pasillo que se abría a un costado de la cámara. Traté de seguirla, pero era demasiado rápida.
   La perdí.
  Tratando de recuperar mi aliento intenté girar sobre mis pasos, y fue entonces que descubrí dónde estaba. 
  Aquel era un espacio grandísimo, alto, abovedado, repleto de bolsas amnióticas que colgaban de las paredes. El terror me invadió y caí de rodillas al piso.
  Una invasión estaba por comenzar.


Guillermo Echeverría




domingo, 19 de marzo de 2017

La casa vasca o “etxe” (Parte II)


Centro vasco Laurak Bat ejemplo de arquitectura tradicional vasca en la ciudad de Buenos Aires

La casa vasca o "etxe" fue, antes de la llegada del cristianismo, también cementerio; y luego de la llegada de éste, poseía las tumbas de sus antiguos moradores junto o dentro de la Iglesia (en un sitio que les era propio, una extensión de la casa dentro del templo), en cuyo caso las losas que las cubrían, llamadas "Yarleku", poseían inscripciones donde se mencionaba la casa a la que pertenecía el difunto. También quedaron algunos vestigios pre-cristianos tales como enterrar a los bebés no bautizados a un costado del huerto familiar o bajo el alero, y enterrar a las personas con conductas "no cristianas" también debajo del alero.

Yarlekus en la Parroquia de San Bartolomé de Amezketa

Las velas, suelen dejarse como ofrendas, para iluminar a los muertos en su vida subterránea; y la comida, para que se alimenten las almas.
Solía estar prohibido dar tres vueltas seguidas alrededor de la casa, porque que lo estaba respecto del cementerio y de la Iglesia.
Las Argizaiolas son tallas en madera en donde se enroscan velas y se dejan prendidas como tributo, costumbre que aún hoy persiste en algunos lugares.

Argizaiola
Argizaiola
Argizaiola moderna

La estrecha relación de la etxe, la iglesia y el cementerio, estaba dado por el carácter sagrado del camino que los unía, llamado elizbide, ilbide, andabide y de otros modos, de acuerdo al pueblo. Cada casa tenía el suyo, que podía coincidir total o parcialmente con los de otras casas. Por él se conducían los muertos de la casa al cementerio, en él se quemaba el jergón donde había fallecido la persona mientras las exequias se llevaban acabo en la Iglesia, y en él se hacía el fuego ritual alrededor del cual se rezaba una vez hecho el entierro.

Centro vasco de Mar del Plata, otro ejemplo de arquitectura vasca en la Argentina

La casa tradicional vasca es una institución de carácter económico, social y religioso; con una familia que es su moradora actual pero que se halla en comunión con los antepasados. De este modo es portadora de una tradición que la trasciende y posee funciones religiosas irrenunciables. Todo esto ha hecho que las casas gozaran de protección legal en los fueros o leyes vascas civiles: la casa era inviolable, gozaba de derecho de asilo y era transmitida íntegra e indivisa dentro de la familia (tanto si el heredero era varón o mujer); siendo recinto sagrado y lugar de morada de vivos y muertos. Todas las casas se hallaban en pie de igualdad, eran igualmente inviolables e igualmente respetables sus moradores, quienes ejercían como representantes temporales de las instituciones que la casa representaba, estando por lo tanto investidos de iguales derechos y deberes en todas ellas.
El derecho de asilo, que estaba reservado a los templos, era reconocido a las casas vascas. Por ejemplo ningún bizkaino podía ser preso por deuda que no proviniera de delito, ni ejecutada la casa-morada, armas, ni caballos. Ningún ejecutor podía acercarse hasta cuatro brazas de distancia contra la voluntad de su dueño, salvo con escribano y sin arma, y sólo para inventariar los bienes ejecutables.

Espero que les hayan parecido interesantes estas notas sobre la relación entre lo temporal y lo eterno, lo sagrado y lo profano, la vida y la muerte, lo individual y lo social, representado todo por ese nudo simbólico que es la etxe.



domingo, 5 de marzo de 2017

Una crónica de Buenos Aires.


Obelisco

Avenida Belgrano y Pasco.
La iglesia de Santa Rosa de Lima se muestra imponente y en sombras. Es plena noche.
Vamos caminando por Belgrano. Cada tanto pasa algún que otro auto y algún que otro taxi con la banderita de libre encendida.
Silencio, quietud.

Iglesia Santa Rosa de Lima

Ciertas mueblerías dejan apenas visibles sus vidrieras, con tenues luces que emiten alguna lámpara o velador prendido, para dejar entrever sus diseños; otras están totalmente iluminadas, sin esconder nada. Y otras, en total oscuridad.
Un hombre viene caminando en dirección nuestra, pero decide cruzar de vereda a mitad de la cuadra. Se debe haber asustado al ver a dos personas caminando hacia él.
Nosotros seguimos por nuestro camino, caminando despacio, tomados del brazo, disfrutando del leve viento que sopla y nos refresca la cara; es pleno invierno, pero estamos bien abrigados. Tres cuadras antes de llegar a la Avenida Entre Ríos encontramos a una persona durmiendo, pegada a una vidriera, sobre un viejo y roto colchón, y tapada con una gruesa manta. Ojalá esté bien.
El Disco de Belgrano y Entre Ríos ya está con todas sus luces prendidas, preparándose para recibir la mercadería, mientras hombres y mujeres limpian los pisos.
El Ebro, lugar donde pensábamos parar, está cerrado; así que doblamos por Entre Ríos, buscando un café abierto donde calentar el cuerpo.

Avenida Entre Ríos

Ya se notan algunos autos más y algún que otro colectivo con gente sentada (todavía poca, en comparación con la que llevan durante el día).
Solo vemos abiertos los maxikioskos; con sus empleados aburridos que ven la televisión, o que mientras acomodan productos en alguna heladera, miran cada tanto a la calle para ver cómo está todo. Si tienen que atender a un cliente lo observan con cara escrutadora, y le alcanzan el pedido a través de las rejas.
La farmacia  que está en la esquina de Alsina y Entre Ríos también está abierta; y el viejo Comité Nacional, que está a la vuelta, tiene las persianas bajas. Recuerdo la primera vez que entré, fue en 1981 para el velatorio de El Chino Balbín.
Cada tanto nos cruzamos con alguien tan abrigado como nosotros, que nos mira de reojo.
Y así llegamos a la esquina del Congreso, lugar de recuerdos importantes: la alegría por la asunción de Alfonsín, la tristeza por su velatorio veintiséis años después, la rebelión carapintada... Horas difíciles, los recuerdos me vienen a la mente como una catarata: el Jueves Santo, después de ir a comprar el pescado al ex mercado Spineto, me fui para el Congreso y me sumé a la columna de la Franja que venía del Comité Capital por la Avenida Callao, a la altura de Bartolomé Mitre.

Congreso Nacional

El bar de la esquina de Hipólito Yrigoyen también está cerrado, así que tenemos dos opciones: ir hasta el Iberia, por Avenida de Mayo, o seguir por Callao. Nos decidimos por la segunda.
Sobre Rivadavia hay abierto un local Nac and Pop, pero no es lo que buscamos.
Qué lástima da el viejo edificio de la confitería El Molino, por años lugar de reunión de artistas y políticos de todos los partidos, ahora abandonado y deteriorándose.
Al pasar por la Casa de la Provincia de Buenos Aires quedamos encerrados entre los edificios y las vallas policiales que están sobre el cordón de la vereda. Parece la escena de una película post-apocalíptica: paredes con afiches a medio despegar, una barricada, sin autos, sin gente, papeles en el piso movidos por el viento. Nos hizo acordar a “Soy Leyenda”.
En la cuadra siguiente, un viejito está abriendo su puesto de diarios. Seguro está por llegar el distribuidor. Nos paramos a mirar y aprovechamos a comprarle una revista. Salió una nota interesante sobre Euskadi (el que la redactó entendió bien qué es el País Vasco, una buena mezcla de tradiciones y modernidad), y un reportaje a Julieta Ortega (mina linda e inteligente, la combinación perfecta, como mi Tere; aunque nadie es más linda e inteligente que mi Tere). Al principio el hombre se asustó, nunca le deben haber comprado una revista a las cuatro y pico de la mañana, pero cuando vio que nuestras intenciones eran solo esas, se calmó y nos atendió muy amablemente.
Por fin llegamos a La Academia. Ya tiene  en la puerta el pizarrón con la promoción para el desayuno. Entramos y nos sentamos en la fila de mesas del medio. Está calentito. Yo pedí un café doble, y Tere pidió una 7up. El café es excelente, fuerte, negro, acenizado.
Ya hay algunos parroquianos: pegado a una de las ventanas del frente hay un muchacho con una portátil (¿alguien que no se acostó?, ¿alguien que empieza muy temprano?).
Al lado nuestro, una pareja comiendo minutas (¿cenando tarde?, ¿desayunando?, ¿almorzando temprano? Vaya uno a saber).

Bar La Academia

Del lado de la otra ventana, tres hombres durmiendo frente a sendas tazas de café vacías; uno ya está desperezándose, los otros dos siguen durmiendo abrazados por las sillas de respaldo redondo y apoyabrazos (¿gente que no quiere dormir sola en su casa?, ¿gente sin casa?).
El café siempre es un buen refugio, un buen cómplice; como dice el tango Cafetín de Buenos Aires: “sobre esas mesas que nunca preguntan”.
Esas mesas que escuchan todo y nunca revelan lo que escucharon. Esas mesas que escucharon a radicales, a peronistas, a enamorados, a abandonados, a solitarios, a amigos, a vencidos, a vencedores, a alegres, a melancólicos, a poetas, a pintores, a escritores, a rockeros, a tangueros, a luchadores, a los que se rinden sin luchar.
El contraste con los parroquianos durmiendo, lo marcan cuatro hombres en un rincón del salón de pool, jugando alegremente a las cartas.
Los televisores prendidos, que apenas se escuchan, sólo entretienen a los mozos.
Para pasar al baño hay que cruzar el salón de billar. Es impresionante ver casi veinte mesas de billar, con sus paños verdes, listas, esperando a que alguien juegue en ellas.
Afuera ya se ven más colectivos, llevando a la gente que entra a trabajar bien temprano o llevando a sus casas a los que vuelven muy tarde, y también camiones repartidores de todo tipo. Ya son las 5.40, la ciudad empieza a desperezarse.

Interior del bar La academia

Después de 40 minutos en el bar, es hora de irnos. Antes de salir recorro los cuadros con fotos que muestran distintas décadas del país, desde los cuarentas hasta los dos mil: Perón, los militares, Alfonsín, Charly y Nito, Los Abuelos, Maradona, Olmedo, Porcel, Tato, el gordo Pichuco, Piazzola, Don Osvaldo Pugliese…
Salimos.
El cielo sigue oscuro. En la vereda de enfrente tres chicas algo entonadas paran un taxi. Seguramente salieron de una fiesta.
Nosotros hacemos lo mismo y nos vamos a casa. Hacia el Este, una leve claridad empieza a levantarse.
Qué linda es Buenos Aires de madrugada, sin embotellamientos, sin gente apurada empujándose, y sin ruido.